Así se cazan neutrinos en la Antártida

Los físicos llevan décadas intentando detectar estas elusivas partículas subatómicas sin apenas masa, cuyo rastro podría desvelar misterios como el de la materia oscura o el funcionamiento de las supernovas.

 

Los detectores tradicionales, caso del Super-Kamiokande, en Japón, son tanques de agua dentro de minas abandonadas, pero el IceCube es distinto y mucho mayor: una masa de un kilómetro cúbico de hielo. Su área comprende 1.000 m2 y la parte superior del detector se halla enterrada a una profundidad de unos 1.500 metros.

 

Hallar neutrinos requiere un gran volumen de material transparente, y de ahí la necesidad de agua o hielo (lo que explica la ubicación del proyecto). Dos operarios pasan todo el año en el IceCube, que ha cazado más de treinta neutrinos desde el inicio de sus operaciones en 2010. Sus instalaciones se mejoran de continuo, con la esperanza de descubrir el origen de estas partículas.

 

 

Otros experimentos de ciencia extrema en la Antártida en el reportaje escrito por Ángela Posada-Swafford en el número 403 de Muy Interesante.

 

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Etiquetas: cienciamateria oscura

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