Así es la nueva especie humana Homo naledi

El hallazgo en magnífico estado de conservación de numerosos restos de una antigua especie humana hasta ahora desconocida, bautizada Homo naledi, podría obligar a los paleoantropólogos a reescribir la historia de nuestro linaje.

La cavidad donde reposan los fósiles, situada en el sistema de cuevas Rising Star, a unos cincuenta kilómetros de Johannesburgo, en Sudáfrica, se conoce como Dinaledi, esto es, “sala de las estrellas”, y descender hasta ella dista mucho de ser un paseo. El paso hasta la sima, un espacio de unos doce metros, muy irregular y salpicado de enormes dientes de roca, es sumamente estrecho. En sus profundidades, han aparecido1.550 piezas óseas que pertenecen, al menos, a quince homínidos, entre adultos, jóvenes y niños.

 

El análisis preliminar, publicado en la revista eLIFE, nos bosqueja así a los Homo naledi: medían alrededor de 1,45 metros de alto y pesaban unos 45 kilos; eran patilargos, poseían pies de aspecto humano y una caja torácica y hombros primitivos. La factura general de sus manos es también claramente humana, aunque sus dedos están curvados, como diseñados para trepar. En conjunto, parecen criaturas que podían caminar de forma bípeda con soltura, pero que se habrían sentido cómodas en los árboles. Se estima que tenían una capacidad cerebral de hasta 560 centímetros cúbicos, como la de los australopitecos, pero un tercio de la nuestra.  

 

Los naledi se parecen morfológicamente a los primeros representantes de nuestro género, como Homo habilis y Homo erectus, pero sus restos están plagados de matices que sugieren otros parentescos. La cosa se complica aún más, pues de momento no ha sido posible establecer su antigüedad. Eso sí, si fuese de menos de un millón de años, su hallazgo demostraría que en el sur de África coexistieron varias especies humanas. Y es que, a diferencia de lo que ocurre en otros yacimientos, sus fósiles no están asociados con restos de otros animales, lo que ayudaría a datarlos. De hecho, esta peculiaridad forma parte del misterio que rodea al hallazgo: ¿cómo acabaron los cuerpos allí?  

 

La citada ausencia de huesos de animales y de señales de mordiscos en los fósiles sugiere que Dinaledi no sirvió de guarida a grandes depredadores. Hasta la fecha, tampoco se han encontrado útiles o restos de comida que indiquen que fue ocupada. Todo ha quedado enterrado por procesos naturales de erosión, así que no hay indicios de que se trate de un enterramiento ritual.

Imagen: John Hawks / Wits University

 

Más información en el reportaje Homo naledi, nuestro antepasado sudafricano perdido, escrito por Mario García Bartual. Puedes leerlo en el número 414 de Muy Interesante.  

 

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Etiquetas: Australopithecuscienciaevoluciónhistoriahomo sapiens

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