Andrew Wakefield: el gurú de los antivacunas

Este médico británico creó polémica hace unos años al ligar la vacuna triple vírica con el autismo. Laura Chaparro nos cuenta la historia de ese fraude.

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Hace solo unos meses, la muerte de un niño de Olot (Gerona), como consecuencia de una difteria de la que no había sido vacunado, hacía sonar todas las alarmas. Los progenitores reconocieron sentirse engañados por los movimientos antivacunas, una de cuyas cabezas más visibles es Andrew Wakefield. Este médico británico consiguió en 1998 que la prestigiosa revista The Lancet publicara una investigación en la que asociaba la vacuna triple vírica –contra el sarampión, las paperas y la rubeola– con el autismo. El estudio acabó siendo un fraude, tal y como reveló una minuciosa investigación del periodista Brian Deer.

Es lo que, a día de hoy, los expertos no dejan de preguntarse. “En el artículo solo se estudiaban los casos de doce niños, una cifra incluso inferior a la de los firmantes del trabajo”, recalca Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología. Tras su publicación, muchos padres decidieron no vacunar a sus hijos ante el temor a que desarrollaran autismo, lo que provocó un repunte de los casos de sarampión: en 2012, la cifra llegó a los 2.000 casos en Inglaterra y Gales, el nivel más alto de las dos últimas décadas, según informó la BBC.

El Consejo General Médico (GMC) del Reino Unido inició un juicio en el que descubrió que Wakefield incurría en un conflicto de intereses, al haber sido pagado por abogados de familias contrarias a las vacunas. Además, averiguaron que sometió a los menores del estudio a procedimientos durísimos e innecesarios, como colonoscopias y punciones lumbares, e incluso que llegó a pagar cinco libras a niños de la fiesta de cumpleaños de su hijo para que se hiciesen análisis de sangre. En 2010, el tribunal médico concluyó que el médico había actuado de forma deshonesta e irresponsable y que sus métodos habían mostrado “un cruel desprecio por la angustia y el dolor que los niños podían sufrir”. Junto a él fueron censuradas las prácticas de otros dos autores del estudio. En vista de estas conclusiones, The Lancet eliminó el artículo.

Además, el GMC borró a Wakefield del registro de médicos, por lo que no puede ejercer en su país. Pero “este personaje continúa ejerciendo en EE. UU. y sigue siendo un referente y un mártir para los movimientos antivacunas”, advierte García Rojas. Aunque el tribunal médico no valoró si las conclusiones del estudio eran ciertas o no, investigaciones posteriores demostraron que no existe ninguna vinculación entre la triple vírica y el autismo.

“Es complicado medir en vidas humanas el impacto del fraude de Wakefield”, admite el epidemiólogo. En cualquier caso, alerta de que la cobertura de vacunación ha disminuido en algunos países por la influencia de este artículo. De hecho, personas no vacunadas han desatado la reaparición de casos de sarampión en estados como California, donde un brote originado en Disneylandia ha provocado que la vacunación resulte obligatoria.

 

IMAGEN: Tras declarar ante el Consejo General Médico del Reino Unido el 28 de enero de 2010, Andrew Wakefield es apoyado por su esposa y seguidores de sus teorías.

 

Más información en el reportaje Científicos en el banquillo, escrito por Laura Chaparro. Puedes leerlo en el número 416 de Muy Interesante.

 

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