Agentes dobles (y hasta triples) con denominación de origen española

Aparte del famoso Juan Pujol alias Garbo, el doble espía entre nazis y aliados que facilitó el desembarco de Normandía, España ha dado varios agentes dobles destacados. Rocambolesca fue, por ejemplo, la historia de Luis González-Mata, que trabajó para los servicios secretos de Franco, para la CIA, para el KGB, para los dominicanos y para los argelinos.

 

Llegó a ejercer el oficio para tres a la vez, por lo que es uno de los pocos espías triples de la historia. Su clave fue trabajar para él mismo, sin responder a lealtades ni patriotismos, solo al mejor postor. Nacido en 1930 en la cuenca minera del Nalón, enseguida fue fichado por el Gobierno franquista, que descubrió en él una cualidad innata para la mentira y la manipulación.

 

Lo que sucedió a partir de ahí es que González-Mata aprovechaba cada nueva misión para contactar y trabajar con otros servicios secretos. Solo la información vital que atesoraba de cada uno de los servicios secretos para los que trabajó le salvaron, a la postre, de una venganza segura.

 

Muy diferente fue la historia de Silvestre Romero, el policía que, siendo del CESID, logró infiltrarse en el KGB haciendo creer, con la ayuda de sus superiores, que trabajaba realmente para ellos. Durante dos años estuvo enviando información falsa a su contacto ruso, hasta que los mandos del CESID decidieron abortar la operación, al considerar que las peticiones de información de ese contacto ya eran muy difíciles de cumplir.

 

Más información en el reportaje De profesión, topo, escrito por Janire Rámila. Puedes leerlo en el número 408 de Muy Interesante.

 

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