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La Fundación para la Investigación en Diabetes Juvenil (JDRF en sus siglas en inglés) ha anunciado recientemente un acuerdo para desarrollar un sistema que permita a los pacientes el control de la diabetes tipo 1. Este podrÃa significar un primer paso para el desarrollo de un páncreas artificial que mejore notablemente la calidad de vida de los diabéticos.
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Actualmente, estos pacientes deben realizar controles sanguÃneos cada cierto tiempo para vigilar sus fluctuaciones de glucosa. Cientos de investigadores continúan la búsqueda de un sistema que mejore la calidad de vida de los diabéticos. En España existen algunos dispositivos que avisan al paciente cuando los niveles de glucosa bajan demasiado, incluso interrumpen el flujo de insulina en caso de ser necesario, pero siempre debe darse una intervención humana; no es completamente automático. CientÃficos americanos parece que están cerca de crear lo que podrÃamos denominar, un páncreas artificial.
El objetivo es inventar un dispositivo completamente automático, que controle de forma autónoma los niveles de glucosa en sangre y administre la insulina según sea necesario. Como si de un órgano vivo se tratase.
Páncreas artificial y automático
Como explica el presidente del JDRF, Alan Lewis, "un páncreas artificial administrarÃa la insulina necesaria, minuto a minuto, a lo largo del dÃa, para mantener los niveles de azúcar dentro de unos rangos", a lo que añade que "este sistema cambiarÃa radicalmente la calidad de vida de tres millones de personas en Estados Unidos que sufren diabetes del tipo 1, liberando a niños y adultos de controles, cálculos y tratamiento durante todo el dÃa".
Según ha informado Lewis, el JDRF, en los próximos tres años, invertirá ocho millones de dólares en el proyecto, con el objetivo de conseguir la primera generación de páncreas artificiales preparada para su autorización en menos de cuatro años.
Tal y como informa la organización, el sistema estarÃa parcialmente automatizado. Por un lado existirÃa una bomba de insulina conectada sin cables (wireless) a un monitor de control de glucosa. Un sensor insertado justo debajo de la piel, normalmente en el abdomen, serÃa el encargado de transmitir los valores de glucosa del paciente de modo que la bomba, suministrarÃa la insulina a través de un pequeño tubo o un parche adherido al cuerpo. De este modo el diabético no tendrÃa que controlar sus niveles de glucosa, pues el sensor realizarÃa esta función de dÃa y de noche.
En España existen más de tres millones de diabéticos. En el mundo superan los 300 millones. El páncreas artificial puede mejorar, sin ninguna duda, la calidad de vida de gran parte de estos enfermos. Javier Flores 20/01/2010
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