Waveland, el país que se fundó para salvar el océano

Es una roca de apenas 27 metros de ancho, pero llegó a tener más de 15.000 ciudadanos, su propia moneda y embajadas por todo el mundo.

La noche del 10 de junio de 1997, un grupo de activistas de Greenpeace ocupaba el peñón de Rockall, un pequeño islote del archipiélago escocés de las Hébridas. Tan pequeño que apenas tiene 25 metros de altura y 27 de ancho, pues en realidad se trata del pico de un antiguo volcán que frecuentemente queda sumergido por la acción de las olas.

¿Por qué este interés en asaltar una roca perdida en mitad del océano Atlántico? La causa se encuentra en el fondo marino, cuya explotación ha sido objeto de fuertes disputas entre el Reino Unido, Irlanda, Dinamarca e Islandia. A su vez, la organización ecologista quiso llamar la atención sobre el asunto: nada mejor que esta original acción para protestar por actividad petrolífera llevada a cabo por los británicos en la zona.

"Las naciones se disputan los mares que rodean Rockall, potencialmente ricos en petróleo. Al tomar Rockfall, Greenpeace afirma que estos mares son para el planeta y para todos sus pueblos.

Nadie tiene el derecho de liberar más petróleo en este mundo con un medio ambiente cada vez más amenazado", declararon los activistas el día de la ocupación.

Poco tiempo después, el 16 de junio, la organización puso una bandera en la roca, rechazando la soberanía del Reino Unido y declarando la fundación de un nuevo país llamado Waveland. De esta forma, Rockall se convertía en la "capital más pequeña y más amenazada del mundo", según afirmaron los autores de la campaña. Efectivamente, y según afirmó el periodista del diario The Guardian que acudió a cubrir la noticia, en aquellos momentos eran más las personas que habían puesto un pie en la Luna que las que habían pisado el pequeño islote alguna vez.

El pequeño país autoproclamado de Waveland tuvo una vida breve, ya que en 1999 la organización abandonó la campaña por falta de fondos.

La organización proporcionó pasaportes a todo aquel que quisiera convertirse en ciudadano de Waveland, e incluso llegó a tener su propia moneda. Ante las protestas, el gobierno británico se mostró indiferente y se limitó a decir que cualquier persona estaba en su derecho de visitar el islote.

Sin embargo, el pequeño país autoproclamado de Waveland tuvo una vida breve, ya que en 1999 la organización abandonó la campaña por falta de fondos. En la página web de la misma se puede leer la historia y misión de Waveland, e incluso el formulario para hacerse ciudadano, si bien la página da error al intentar inscribirse.

Etiquetas: cambio climáticoecologíanaturalezaocéanos

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