Violentos grupos de supercarnívoros dominaron y preservaron los ecosistemas del Pleistoceno

Los expertos advierten que fue la progresiva desaparición de sus presas favoritas –mamuts y mastodontes– la causa de la extinción de estos antiguos megacarnívoros.

Ataques violentos y constantes de grandes grupos de enormes animales carnívoros, entre ellos tigres dientes de sable y extintos leones gigantes mucho mayores que los actuales, mermaron la población de mamuts, mastodontes y otras especies de herbívoros, y con ello evitaron la destrucción masiva de ecosistemas en el Pleistoceno. 

 

Y es que durante años, los biólogos evolucionistas se han estado preguntando cómo es posible que muchos bosques y otros hábitats vegetales pudieran sobrevivir a pesar de la presencia de una densa población de hambrientos y gigantescos herbívoros, como los mamuts, mastodontes y osos. De hecho, estudios llevados a cabo en la actualidad con elefantes muestran que con poblaciones abundantes de estos animales, los ecosistemas vegetales no prosperarían.

 

Pero una investigación llevada a cabo por varias universidades británicas y estadounidenses como la UCLA, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, establece que los superdepredadores salvaron el entorno a base de mantener a raya la demografía de los herbívoros. Grupos de enormes leones y dientes de sable llevaban a cabo cacerías violentas que mermaban a sus presas y ponían a salvo los hábitats vegetales del Pleistoceno. Los investigadores creen que este modelo puede servir de inspiración para las políticas conservacionistas actuales.

 

Van Valkenburgh, biólogo evolucionista de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), que ha liderado el estudio, afirma que debido a su gran tamaño, aquellos antiguos carnívoros podían cazar ejemplares jóvenes de mamuts, mastodontes y otros superherbívoros. De esta forma mermaron su población y salvaron los hábitats del Pleistoceno, periodo que terminó hace 11.700 años. Los investigadores también sugieren que la progresiva desaparición de sus presas favoritas –mamuts y mastodontes– fue la causa de la extinción de estos antiguos megacarnívoros, como los leones y hienas gigantes y los tigres dientes de sable.

 

A partir de la observación de los grandes herbívoros actuales, como elefantes, rinocerontes, jirafas e hipopótamos, los científicos piensan que gracias a su tamaño y al cuidado y protección maternal de los cachorros, estas especies están casi totalmente a salvo de los depredadores. El escaso éxito de los ataques de leones a elefantes, incluso jóvenes, muestra que cuanto mayores son las manadas, más éxito tienen en la supervivencia. Por eso los autores del estudio creen que aquellos antiguos grandes cazadores carnívoros del Pleistoceno debieron formar grandes grupos, lo que les facilitaba el ataque y la caza de grandes herbívoros.

Etiquetas: animaleshistorianaturaleza

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