Un experimento pionero en las Tablas de Daimiel, en el dique seco por falta de “gasolina”

La primera instalación mundial de emisión de CO2 para medir el impacto de este gas en humedales, situada en las Tablas de Daimiel (Ciudad Real), está actualmente parada a falta de financiación. “Es desolador invertir tanto dinero y esfuerzo en un experimento único y ver que no se puede continuar por falta de combustible. Ahora mismo, la parte más costosa del proyecto, el mecanismo, está montado y acabamos de comprobar que funciona, pero nos falta la “gasolina”: el CO2”, lamenta Salvador Sánchez-Castillo, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales y principal responsable de la instalación.

 

Como explican pormenorizadamente los científicos implicados en el proyecto en un artículo en la revista Wetlands, se trata de un FACE (siglas de Free-Air CO2 Enrichment), sistema formado por válvulas, sensores y reguladores controlados por ordenador que inyecta dióxido de carbono hasta alcanzar una concentración específica en un área. A diferencia de lo que ocurre en sistemas cerrados, es posible simular lo que ocurre en la naturaleza. El FACE de las Tablas de Daimiel es capaz de inyectar CO2 hasta alcanzar 550 ppm (miligramos por litro), concentración que se prevé que habrá en la atmósfera en 2050, frente a los cerca de 400 ppm de la actualidad.

 

En las seis parcelas elegidas para el estudio, de 3,5 metros de diámetro, crece carrizo (Phargmites australis), planta acuática de la familia de las gramíneas muy habitual en los humedales de todo el mundo. El objetivo es medir los cambios en la biomasa y la fisiología del vegetal, así como la actividad de los microorganismos del suelo y la acumulación de residuos vegetales. 

Etiquetas: ciencia

Continúa leyendo

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS

También te puede interesar