Un estudio revela la devastación que ha causado la actividad humana en la Amazonia

El impacto humano sobre la selva amazónica y su entorno es mucho mayor de lo que se suele estimar, según una investigación llevada a cabo por un equipo internacional de expertos de Brasil y Reino Unido dirigido por la Universidad británica de Lancaster.

 

La tala indiscriminada y los incendios se traducen en una pérdida anual de 54.000 millones de toneladas de dióxido de carbono, con el consiguiente aumento de la emisión de gases de efecto invernadero. Esa cifra equivale al 40 % de la pérdida anual producida por la deforestación, cuando se destruyen bosques enteros.

 


El estudio, el de mayor alcance realizado hasta ahora sobre las emisiones de carbono a causa de la tala y los incendios, se basó en datos tomados de 70.000 árboles y miles de muestras de suelo forestal y restos de madera muerta procedentes de 225 lugares del este de la Amazonia brasileña.

 

La degradación forestal suele empezar por la tala de especies valiosas como la caoba y el ipé. Estos árboles de gran tamaño, al caer, dañan docenas de árboles vecinos. Una vez talado el bosque, las calvas que se producen en el dósel, al nivel de las copas, lo vuelven más seco por la mayor exposición al viento y el sol, lo que a su vez aumenta el riesgo de incendios.

 


Hasta ahora, las medidas contra el cambio climático llevadas a cabo en los trópicos se han centrado en la reducción de emisiones carbónicas debidas a la deforestación, y no a causa de la degradación forestal.

 

La directora de la investigación, Erika Berenguer, de la Universidad de Lancaster, cree que el impacto de esta última ha sido ignorado por la comunidad científica y los políticos, pero que su estudio muestra que la degradación por incendios y talas es igualmente devastadora para el medio ambiente y la atmósfera.

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