Nuestra huella en los océanos es mayor de lo que se creía

Pesca

Los expertos en ciencias planetarias vienen observando desde hace décadas que nuestras actividades inducen ciertas alteraciones en el ciclo del carbono de la Tierra, por ejemplo, produciendo un aumento en la acidificación de los océanos, lo que afecta negativamente a muchas especies marinas, como los corales.

 

Ahora, un equipo internacional de investigadores coordinado por el oceanógrafo David Karl, de la Universidad de Hawái, ha averiguado que, además, los procesos industriales y agrícolas tienen un impacto significativo en el ciclo del nitrógeno de los océanos.



Según destacan estos científicos en la revista Science, en los últimos cien años se ha doblado el ritmo al que se deposita en los mares el nitrógeno reactivo presente en la atmósfera. Este está integrado, por ejemplo, por óxidos de nitrógeno generados por la quema de combustibles fósiles y compuestos de amoníaco que se utilizan como fertilizante.

 

En esencia, los humanos hemos añadido tanto nitrógeno, que podría equipararse con la mitad del que los océanos fijan de forma natural, un proceso que acaba sirviendo como nutriente para muchos organismos.



El estudio de Karl y sus colaboradores, centrado en el Pacífico norte durante los últimos 30 años, muestra que este fenómeno tiene imprevisibles ramificaciones capaces de afectar de distinto modo al medio ambiente. Por una parte, es probable que se incremente la fotosíntesis en la superficie y que lleguen a las profundidades más materiales orgánicos ricos en carbono. Con el tiempo, todo ello acabará afectando a la cadena alimenticia marina y quizá a la estructura de todo el ecosistema.

Etiquetas: naturaleza

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