Los primeros paleocontaminadores vivieron en la península ibérica

La presencia de estos productos contaminantes no supuso una amenaza para la supervivencia de las diversas poblaciones que habitaron los enclaves donde se hallaron.

Los primeros indicios de contaminación por metales pesados originada por la actividad humana se encuentran en la cueva de Gorham, en Gibraltar, y se remontan a hace más de 40.000 años, cuando estaba habitada por los neandertales. Así lo recoge un equipo internacional de investigadores, entre los que se hallan varios científicos de distintas instituciones españolas, en un estudio publicado en la revista Scientific Reports.

 

Estos expertos indican que aunque en las cavernas se suelen dar concentraciones de estos elementos causadas por las deposiciones de guano, los análisis efectuados en Gorham, en la cercana cueva de Vanguard y en el yacimiento paleolítico de El Pirulejo, en Córdoba, apuntan a que en estos casos se deben a las hogueras realizadas en ese entorno y a los productos resultantes de la combustión, como humo y cenizas.

 

En El Pirulejo, en concreto, buena parte de los restos de metales pesados descubiertos parece estar relacionada con el uso de galena, un compuesto de plomo y azufre que se ha utilizado como pigmento y en la elaboración de abalorios desde hace miles de años. Los investigadores creen que la presencia de estos productos contaminantes no supuso una amenaza para la supervivencia de las diversas poblaciones que habitaron los enclaves donde se hallaron, pero podría haber influido en cierto modo en su tolerancia a la contaminación ambiental.

Etiquetas: contaminaciónhistoria

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