Los peculiares microbios de la Fosa de las Marianas

Cuando el cineasta James Cameron descendió a la Fosa de las Marianas en 2012, comprobó que allí había poco movimiento: las profundidades abisales no son precisamente un espectáculo de biodiversidad marina. Aunque esto no es el de todo cierto, porque el director de Titanic sólo exploró lo que se ve a simple vista. En realidad, la vida bulle a nivel microscópico, como han demostrado recientes investigaciones.

 

Además, el último estudio realizado en el punto más profundo de la Fosa de las Marianas y, por tanto, de todo el planeta –el Abismo Challenger, a casi 11.000 metros bajo el nivel del mar– ha descubierto que allí florece especialmente un tipo de vida peculiar: las bacterias heterótrofas, las cuales, por ejemplo, también abundan en las aguas residuales sin tratar. Incapaces de sintetizar sus propios alimentos, estos microbios consiguen la energía química a partir de otros compuestos orgánicos.

 

Los autores de la investigación, de la agencia japonesa de ciencia y tecnología marítimo-terrestre (JAMSTEC), cuentan en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences que las bacterias heterótrofas del Abismo Challenger se nutren de partículas flotantes como restos fecales disueltos en el agua, polvo y, posiblemente, sedimentos orgánicos expulsados de los movimientos de tierra que producen terremotos submarinos. Estos colapsos son relativamente frecuentes a una escala temporal geológica y liberan “suculentas” partículas para las bacterias durante mucho tiempo, conjetura Takuro Nunoura, director de la investigación.

 

El equipo de Nunoura ha recogido muestras genéticas del Abismo Challenger con un vehículo por control remoto. Con los resultados de su exploración se puede hacer un mapa más preciso de la vida microscópica en los océanos: en la superficie abunda el fitoplancton, que necesita la luz para hacer la fotosíntesis; a partir de los 2.000 metros de profundidad, los microorganismos quimiótrofos, que transforman compuestos inorgánicos como el amoniaco o el azufre en comida; y a partir de los 6.000 metros reinan los heterótrofos que desvela el estudio. 

 

Etiquetas: curiosidadesnaturaleza

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