Los gecos se pegan por sus pelos

Si hay algo que caracteriza a los gecos es su extraordinaria habilidad para trepar por prácticamente cualquier cosa, incluido el cristal o un techo liso.

 

Desde hace años, distintos equipos de investigadores tratan de emular esta capacidad, que no depende de la firmeza de las garras de estos pequeños lagartos, sino de los pelillos que se encuentran bajo sus dedos.

 

Estos minúsculos filamentos, denominados setae, pueden deformarse, de modo que se generan millones de puntos de contacto, cada uno capaz de soportar una pequeña carga, con la superficie en cuestión. Este intercambio de fuerzas se da a nivel molecular.



Ahora, un estudio publicado en la revista Journal of Applied Physics aclara que estos animales pueden manipular el grado de adherencia de los setae, lo que les permite correr a gran velocidad por las paredes o quedarse suspendidos boca abajo sin emplear para ello demasiada energía.

 

Así lo indican los firmantes del ensayo, un grupo de ingenieros de la Universidad Estatal de Oregón, en EE. UU. Mediante un modelo matemático, han hallado que en el proceso intervienen decisivamente el ángulo, la flexibilidad y la extensión de esos pelillos, y que la capacidad de los gecos para quedarse sujetos podría entenderse como lo opuesto a la fricción.

 

Así, un simple movimiento les facilita desprenderse sin esfuerzo. Además, según destacan, los setae son capaces de absorber una gran cantidad de energía, pero igualmente pueden recuperarla.



Estos científicos creen que su trabajo podría utilizarse en el desarrollo de nuevos adhesivo sintéticos o incluso de robots capaces de recorrer cualquier terreno, por accidentado que sea.

Etiquetas: animalesnaturaleza

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