Los elefantes del desierto cambian de conducta para sobrevivir

Su capacidad de adaptarse a otros entornos y transmitir el conocimiento a su prole hace especiales a los elefantes de Namibia

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Pese a sus diferencias de aspecto y comportamiento, los elefantes de la sabana y los del desierto de Namibia comparten el mismo ADN. Sin embargo, los del desierto son capaces de adaptarse a otros entornos y transmitir el conocimiento a las futuras generaciones para sobrevivir, lo que plantea la necesidad de proteger sus poblaciones. "La habilidad de algunas especies como los elefantes para aprender y cambiar su comportamiento implica que los cambios genéticos no son tan importantes en su caso para poder adaptarse a otros ambientes. Los cambios conductuales permiten a estas especies ampliar sus hábitats y ocupar entornos muy diferentes a aquellos donde se desenvolvían inicialmente". Así se expresa Alfred Roca, profesor de Ciencias Animales y miembro del Woese Institute for Genomic Biology en la Universidad de Illinois, que ha dirigido un estudio sobre estos grandes mamíferos africanos publicado en la revista Ecology and Evolution.

En concreto, los elefantes de Namibia han sabido prever el calentamiento y evitar el exceso de calor a base de cubrir sus cuerpos con arena humedecida por su propia orina o con agua regurgitada de una especie de bolsa capaz de contener bastantes litros alojada bajo su lengua. También memorizan y recuerdan la localización de las escasas fuentes de agua y recursos alimenticios en una franja de territorio mucho más extensa que la de otras poblaciones de elefantes. Además, juegan un papel crucial en estos ecosistemas áridos al crear caminos y excavar agujeros para encontrar agua.

El estudio, que ha comparado el ADN nuclear y mitocondrial de los elefantes del desierto con el de otros elefantes, muestra que su genética no difiere particularmente de la de los de la sabana, con excepción de la población de elefantes de la Franja de Caprivi, un saliente estrecho de unos 450 km de longitud en Namibia, situado al este de la región del Okavango y bordeado por los ríos Okavango, Kwando, Chobe y Zambeze.

Las hembras de elefante viven en clanes cerrados de grupos familiares matriarcales, por lo que las mutaciones en el ADN mitocondrial, que pasa de las madres a sus descendientes, está muy ligado a la ocupación geográfica. De ahí que la genética de los elefantes de la Franja de Caprivi sea muy similar a la de las regiones colindantes de Botswana y Zimbabue.
Para Yasuko Ishida, investigador de Ciencias Animales en Illinois y participante en el estudio, "los resultados que hemos obtenido y los registros históricos sugieren que la gran capacidad de aprendizaje y las migraciones a largas distancias han capacitado a los elefantes de Namibia para cambiar de hábitats, adaptarse y sobrevivir a pesar de las variaciones climáticas y la presión de la caza".

La uniformidad genética entre las poblaciones, con la citada excepción de la Franja de Caprivi, parece acorde con los movimientos migratorios de estos animales durante la Guerra de Independencia de Namibia, que aumentó las amenazas de los cazadores. También puede atribuirse a las largas distancias cubiertas en sus migraciones, la extensión de sus hábitats, el aumento de sus poblaciones ocurridos en tiempos recientes y la costumbre de los machos de aparearse con diversos grupos de hembras. Roca sugiere que estos elefantes deberían recibir una protección especial, pues su habilidad y conocimiento para desenvolverse en el desierto es crucial para las futuras generaciones de su especie en entornos áridos, ya que las previsiones apuntan a que la presión d ella caza y el calentamiento climático no pararán de aumentar en las próximas décadas.

Etiquetas: animalesecosistemasgenética

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