Los corales de agua fría y los cañones submarinos corren peligro

coralesLas montañas submarinas, los corales de agua fría, los taludes superiores de los márgenes continentales y los cañones submarinos son los ecosistemas del mar profundo que mayor riesgo corren en un futuro a corto y medio plazo. Eso es lo que se desprende de un estudio internacional ligado al proyecto Census of Marine Life, en el que ha participado el CSIC y que aparece en el último número de PLoS ONE.

El mar profundo es la zona del mar que va de los 250 metros de profundidad (cuando acaba la plataforma continental) hasta profundidades de entre 3.000 y 6.000 metros en las zonas abisales, y que pueden llegar a los 11.000 metros en zonas como la fosa de las Marianas, en el Pacífico. El fondo marino profundo cubre el 73% del océano, una superficie estimada en unos 326 millones de kilómetros cuadrados en todo el planeta. De esa extensión, tan sólo se ha muestreado biológicamente unas zona equivalente a unos pocos campos de fútbol.

La veintena de expertos participantes en el nuevo estudio ha realizado un análisis de los impactos antropogénicos más importantes en el pasado, presente y futuro, que afectan a los hábitats de mar profundo en todo el planeta.  También han identificado qué zonas del mar profundo corren un mayor riesgo a corto y medio plazo, así como las mayores amenazas que pesarán sobre estas zonas en el futuro inmediato.

En el trabajo, los expertos destacan otras zonas que en el futuro tendrán una mayor presión a causa de la extracción minera submarina, una actividad que empezará a desplegarse a medio plazo. Se sabe que hay depósitos importantes de cobre, níquel y cobalto en los nódulos de magnesio de las zonas abisales del Pacífico. "Asimismo, hay hierro, cobalto, cobre y platino en las montañas submarinas del Pacífico central y oeste, así como grandes depósitos de metales explotables (oro, zinc, cobre, plomo, cadmio y plata) en los depósitos masivos de sulfitos de las fuentes hidrotermales", explica Eva Ramírez Llodra, bióloga y coautora del trabajo.

En el pasado, explica la investigadora del CSIC, el mayor impacto por parte del hombre era el vertido de residuos y basuras al mar, una actividad que está prohibida desde 1972, pero cuyas consecuencias siguen estando presentes en forma de toneladas de basura y plásticos, además de en los vertidos incontrolados desde la costa, ríos y barcos. En el estudio se señala que la máxima preocupación es la acumulación de plásticos en los grandes fondos, que se degradan en microplásticos y que pueden ser ingeridos por la fauna de profundidad.

Actualmente, y debido a la disminución de recursos en aguas someras, la mayor presión a nivel global es la explotación, en particular la pesquera. En el futuro, sin embargo, se prevé que la mayor amenaza sea la acidificación de los océanos y el cambio climático, los cuales actúan a nivel global y pueden tener consecuencias importantes desde la superficie hasta los fondos abisales.

Etiquetas: biologíacambio climático

Continúa leyendo

COMENTARIOS

También te puede interesar