Los conflictos en África amenazan a los gorilas

La guerra, la caza ilegal y la destrucción de su hábitat han reducido drásticamente el número de gorilas orientales de llanura, hoy en peligro de extinción.

Las poblaciones del mayor de los primates del planeta, el gorila oriental de llanura,  han experimentado un alarmante declive en los últimos veinte años. Tanto es así, que la supervivencia de esta subespecie está hoy puesta en entredicho.

Esta es la principal conclusión de un informe publicado por el Instituto Congoleño para la Conservación de la Naturaleza, la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre y Fauna y Flora Internacional, en el que se indica que desde 1998 han desaparecido el 77% de los individuos. Entonces, se estimaba que existían unos 17.000 ejemplares. Hoy, son menos de 3.800.

Estos gorilas, que en el caso de los machos rondan el metro setenta de altura y pueden pesar más de 170 kilos, viven en algunas de las regiones más conflictivas de la República Democrática del Congo. “La pérdida de los gorilas es una consecuencia más de la tragedia humana que se ha desatado en el este de ese país”,  indica Jefferson Hall, un ecólogo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, que ha participado en la elaboración del estudio. Y es que, aunque se encuentran protegidos, estos mamíferos se enfrentan a numerosas amenazas

Por una parte, los grupos de gorilas, que pueden estar formados por más de 30 de ellos, son fáciles de rastrear, así que las facciones armadas que rondan por su territorio los abaten para alimentarse. Además, la explotación incontrolada de los recursos minerales de la República Democrática del Congo, por ejemplo, la del coltán, que se emplea en numerosos dispositivos electrónicos, ha destruido buena parte de su hábitat. De hecho, también muchos mineros, que trabajan lejos de sus aldeas, los cazan por su carne. 

En la actualidad, los esfuerzos de los distintos grupos conservacionistas que, a pesar del peligro, aún trabajan en la zona, se centran en el establecimiento de la Reserva de gorilas de Punia y la Reserva de Itombwe, que cuentan con el apoyo de las comunidades locales, y el refuerzo del Parque Nacional Kahuzi-Biega. No obstante, según Hall, la recuperación de los gorilas orientales de llanura requiere llevar a cabo un tipo de medidas e inversiones que, hoy por hoy, no parecen viables, y que incluiría desde el desarme de las milicias en la región hasta el control de las prospecciones mineras, lo que reduciría la deforestación que implica este proceso.  

Imagen: Jefferson Hall / STRI

Etiquetas: animalesnaturaleza

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