Los bosques amazónicos afectados por la sequía absorben menos carbono

Un estudio la Universidad de Oxford ha medido la velocidad a la que los árboles de la cuenca amazónica en Brasil, Perú y Bolivia inhalan carbono de la atmósfera durante una sequía severa. La investigación se ha centrado en las tasas de crecimiento y la fotosíntesis de los árboles en 13 zonas de selva tropical y ha comparado los sectores que se vieron más afectados por la grave sequía de 2010 con las zonas que no resultaron afectadas.

 

Según los científicos implicados, las tasas de crecimiento de los árboles que sufrieron la sequía no descendieron, pero el ritmo de fotosíntesis –el proceso mediante el cual las plantas convierten el carbono en energía para alimentar su actividad– se desaceleró en un 10% durante más de seis meses. Esto supone que la disminución en la captación de carbono no desciende las tasas de crecimiento de las plantas perennes pero aument la mortalidad de los árboles, según Christopher Doughty, de la Escuela de Geografía y Medio Ambiente de la Oxford y principal autor del estudio. En su opinión, “cuando los árboles mueren y se descomponen, las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera aumentan, lo que podría acelerar el cambio climático durante las sequías". Las simulaciones por ordenador de la biosfera han predicho este tipo de respuestas a la sequía, pero estas son las primeras observaciones directas de este efecto en los bosques tropicales. 

 

Cada una de las parcelas estudiadas, representativas de las diversas condiciones climáticas y del suelo de la cuenca amazónica, mide una hectárea y alberga entre 400 y 500 árboles. En la investigación, la Universidad de Oxford ha colaborado con la Red Mundial de Vigilancia de Ecosistemas (GEM), que sigue de cerca la actividad de los bosques en todo el mundo.

 

El trabajo de campo duró tres años, durante los cuales los expertos pasaron varias semanas en cada sitio para medir la tasa de crecimiento leñoso de cada árbol y el número de raíces que habían salido. También pesaron la caída mensual de hojas para calcular el número de hojas que cada árbol produce y calibraron la liberación de dióxido de carbono del que viven madera, raíces y hojas para estimar la actividad metabólica de la selva mediante analizadores de gas infrarrojos.

 

La sequía del Amazonas de 2010 coincidió con el trabajo de los científicos, pero solo afectó a algunas partes de la Amazonía. En conjunto, los datos de la investigación sugieren que las sequías en la cuenca del Amazonas están afectando a los niveles de CO2 en la atmósfera a nivel mundial, tanto a corto plazo, por la disminución de la fotosíntesis, como a a largo plazo, mediante el aumento de la mortalidad de árboles.

Etiquetas: atmósferabosques

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