Las pulgas de agua se adaptan al cambio climático

Un equipo de biólogos de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, ha descubierto que las pulgas de agua, unos diminutos crustáceos englobados en el suborden de los cladóceros, se han adaptado genéticamente al cambio climático. Para determinarlo, estos investigadores han comparado especímenes “revividos” de huevos que han permanecido conservados durante 40 años y ejemplares más recientes. Según destaca el profesor Luc De Meester, del Laboratorio de Ecología Acuática de la citada institución, que ha coordinado el ensayo, las pulgas de agua suelen reproducirse de forma asexual en condiciones normales; en esencia, se clonan a sí mismas. Sin embargo, cuando escasea el alimento o se produce un aumento de temperaturas, se aparean y dejan sus embriones encapsulados en estructuras parecidas a huevos, de forma que pueden permanecer a salvo entre los sedimentos durante décadas.  

 

“Cuando se reproducen del primer modo, la descendencia de las pulgas de agua es genéticamente idéntica a la progenitora, pero si se aparean se presentan variaciones en el ADN”, explica De Meester. “Tras, por así decirlo, devolver a la vida a los embriones que han permanecido dormidos estos últimos años y compararlos con las poblaciones actuales, hemos podido reconstruir los cambios evolutivos que se han dado en estas últimas y estudiar cómo se han adaptado al aumento de temperaturas que ha experimentado el medio”, indica.

 

El equipo de De Meester sometió a las pulgas de agua a diversas pruebas, entre ellas a importantes cambios de temperatura en su entorno, de hasta 4 ºC. Así, estos expertos pudieron determinar que estos organismos pueden adaptarse a los ascensos térmicos, algo que, sin embargo, no garantiza su supervivencia, ya que los cambios ambientales conllevan asimismo una mayor exposición a los parásitos y a los depredadores.

Etiquetas: calentamiento globalcambio climáticonaturaleza

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