Las hormigas "salvan" a una planta de los Pirineos

planta-pirineosUn estudio internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que las hormigas son la clave del éxito en la persistencia de la planta Borderea chouardii, una especie originaria de la Era Terciaria y cuya única población conocida en el mundo se encuentra en el Pirineo aragonés. El trabajo ha sido publicado en el último número de la revista PLoS ONE.

Borderea chouardii solo crece en paredes verticales de roca dentro de un área escarpada que ocupa menos de un kilómetro cuadrado. "Su inaccesibilidad en este inhóspito hábitat sin duda ha contribuido a su persistencia al mantenerla lejos de la competencia de otras especies, de los grandes herbívoros y de la dinámica asociada a los cambios de clima y de uso del territorio. Pero también constituye un hándicap para mantener la estabilidad poblacional, puesto que la caída de semillas provocada por la gravedad llevaría con el tiempo a su extinción", explica la investigadora María Begoña García, del Instituto Pirenaico de Ecología .

Doble mutualismo


Este estudio demuestra que B. chouardii vence ese hándicap gracias a la acción de varias especies de hormigas: Lasius grandis y Lasius cinereus se encargan principalmente de llevar el polen desde las plantas macho hasta las hembras, y Pheidole pallidula dispersa las semillas en otras grietas distantes de la planta madre.

"Es un doble mutualismo en el que la planta se sirve de los mismos animales, tanto para la polinización como para la dispersión de las semillas. Este tipo de mutualismo es muy escaso en la naturaleza por su fuerte dependencia de un solo tipo de interactuante; sin embargo B. chouardii puede permitirse ese riesgo dado que su reproducción sexual no es la parte más importante de su ciclo de vida, que puede superar los 300 años. La descendencia es necesaria para sobrevivir, pero no urgente en este caso", añade la investigadora.

Según este estudio, la polinización mediante hormigas es muy efectiva: alrededor del 80% de las flores logra cuajar frutos, y en la misma proporción los óvulos se transforman en semillas viables. Para dispersar las semillas, aparte de la acción de las hormigas, responsables de un tercio de las plántulas reclutadas en la población, esta planta emplea también la autosiembra de frutos en grietas próximas a las hembras, pero este sistema fracasa en el 90% de las ocasiones. El secreto de que las semillas de B. chouardii resulten muy atractivas para las hormigas reside en el contenido lipídico de la capa de células que recubre las semillas.

Esta especie, reliquia de los tiempos en los que en el Pirineo existían lugares con clima subtropical, fue descubierta en la década de 1950 y es una de las plantas más amenazadas del continente, según la Directiva de Hábitats de la Unión Europea.

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