La vida del pulpo es un drama multicolor

Un estudio revela que estos animales cambian de tonalidad para muchas más cosas que camuflarse.

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Los pulpos son considerados seres solitarios, y se piensa que sus cambios de coloración responden a la necesidad de camuflarse para ocultarse de los depredadores. Pero a medida que crece el conocimiento sobre estos cefalópodos, surgen más excepciones a esa regla.

Una de ellas es la del Octopus tetricus, que ha revelado una complicada vida social en la que se vale de cambios anatómicos para comunicar emociones e intenciones. Así lo han revelado las observaciones de un equipo de biólogos estadounidenses y australianos, que han estudiado a una docena de pulpos de esta especie que se alimentaban en aguas poco profundas de la bahía de Jervis (Australia).

Los científicos grabaron 52 horas de vídeo que registraron 186 interacciones entre individuos de la especie, y vieron cosas desconocidas: cuando algunos ejemplares querían intimidar a un congénere vecino, su superficie se oscurecía, adoptaban una postura vertical –como si estuvieran de pie– y extendían sus tentáculos para aparentar un mayor tamaño. Si el vecino se sentía amenazado y prefería no luchar, adoptaba un tono pálido y huía, como puedes ver aquí.

Según los investigadores, que han publicado su estudio en Current Biology, estos cambios de color servirían como una forma de comunicación durante los conflictos entre pulpos, un comportamiento que no se había observado hasta ahora y que cambiaría su fama de seres solitarios.

Hasta hace poco se creía que estos cefalópodos limitaban sus relaciones a depredarse o aparearse, pero podría existir un mundo de interacciones sociales entre ellos al que solo ahora comenzamos a acceder.

Imagen (David Scheel): El color oscuro y la postura de este Octopus tetricus pretenden ser una señal intimidante. 

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