La luz artificial perturba la reproducción de los corales

La contaminación lumínica dificulta el desove de los corales, un proceso en el que se guían por la luz de la luna y que nuestras emisiones les impide detectar.

Los biólogos marinos sospechan desde hace tiempo que un exceso de luz artificial puede afectar negativamente al ciclo reproductivo de los corales. De hecho, en 2007, un equipo de investigadores australianos e israelíes determinó que en este fenómeno intervenían unas proteínas sensibles a la luz denominadas criptocromas, que contribuyen a regular los ritmos circadianos. 

 

Ahora, unos expertos en ciencias marinas de las universidades de Queensland, en este mismo país, y de las de Tel Aviv y Bar-Ilan, en Israel, indican que la actividad de estos genes queda interrumpida en las colonias que están expuestas a la luz artificial –al igual que las que permanecen en total oscuridad–, lo que en última instancia evita que los corales se reproduzcan de esta forma.  

 

Los responsables de este estudio, publicado en la revista eLife, señalan, además, que los efectos indeseados de la contaminación lumínica se producen más rápidamente de lo que se creía hasta ahora, y que los cambios en la radiación luminosa nocturna son capaces de afectar a los corales incluso en el transcurso de una semana.  

 

No está claro hasta qué punto este hecho podría determinar su conservación a largo plazo, pero lo deseable sería, en opinión de estos científicos, evitar que los corales queden expuestos a las fuentes de luz artificial, ya que la reproducción sexual –en ocasiones, algunos también lo hacen asexualmente, mediante distintos tipos de escisión o división– es clave para su supervivencia.

Etiquetas: contaminaciónnaturalezaocéanos

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