¡Hormigas, fooooormen!

Las de la especie 'Formica selysi' tienen memoria y ocupan siempre la misma posición en las balsas que crean juntando sus cuerpos.

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Las hormigas de la especie Formica selysi forman una maquinaria bien engrasada. Estos insectos, propios de las llanuras inundables del centro y sur de Europa, se comportan como un solo organismo cuando las aguas llegan y amenazan con ahogarlas. Unen sus cuerpos y forman una balsa en la que dejan el lugar central (el más seguro) para su reina, la responsable de poner los huevos y garantizar la supervivencia de la colonia.  

La estructura flotante responde a la jerarquía social del hormiguero: en la base se sitúan las larvas y pupas (tienen una gran resistencia al agua y, al poseer más grasa, flotan mejor). Después van las hormigas obreras, que a veces también se colocan en la zona inferior; y la reina se acomoda como una ídem en la parte superior y central.

Ahora, entomólogos de la Universidad de California en Riverside han descubierto una peculiaridad más de estas balsas vivientes de hormigas: cuando llegan los momentos de formarlas, cada individuo ocupa siempre la misma posición. 

 

En el laboratorio, los científicos sometieron a varios grupos de Formica selysi obreras a dos riadas consecutivas y observaron la posición que ocupaban en las estructuras flotantes ejemplares concretos a los que habían coloreado con diferentes tonos. Los mismos individuos se situaban en las dos ocasiones en los mismos lugares (en lo alto, hacia el medio, en un lateral o en la base) de la balsa de hormigas. 

También comprobaron que la presencia de crías en el grupo modificaba la forma del conjunto y la posición de algunas obreras, y que influía en el comportamiento de estas últimas en posteriores experiencias en las que no había hormigas jóvenes. 

Los investigadores creen que esta es la primera prueba del papel que juega la memoria en estas estructuras grupales orgánicas, que tienen mucho que enseñarnos: los especialistas en nanorrobótica estudian estos comportamientos de las hormigas y otros insectos sociales para aplicarlos a sus diseños de minúsculos robots "cooperativos" que podrían usarse un día en medicina: por ejemplo, para disolver coágulos sanguíneos. 

Imagen (Universidad de California en Riverside): Los científicos colorearon a las hormigas para seguir sus movimientos al formar balsas. 

Etiquetas: insectosnaturaleza

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