Descubren el secreto de la coloración del pez-cebra

Un estudio del Instituto Max Planck de Biología del Desarrollo en Tübingen (Alemania) ha revelado el proceso por el cual el pez-cebra desarrolla su llamativa coloración a base de franjas alternas azules y doradas. Según los investigadores, la clave estriba en la interacción de tres grandes tipos de células –negras, amarillas y plateadas reflectoras– que se generan en la piel de los ejemplares más jóvenes de estas especie de agua dulce  y que, juntas, componen un mosaico de varias capas.

 

Aunque ya se sabía que estos tres tipos de células deben interactuar para que se formen las franjas cromáticas, el estudio dirigido por la premio Nóbel de Fisiología y Medicina Christiane Nüsslein-Volhard es pionero en el descubrimiento del origen embriónico de estas estructuras. Nüsslein-Volhard y sus colaboradores describen las transformaciones drásticas que sufren las formas de las células amarillas y cómo generan la pigmentación que sustenta el esquema de franjas azules y doradas del pez. Según el investigador y coautor principal del estudio Prateek Mahalwar, se trata de un hallazgo inesperado:  "La existencia de estos comportamientos entre las células nos ha sorprendido completamente, ya que suponen una desviación con respecto a lo que ya sabíamos sobre la formación del esquema de colores”.

 

Ahora el pez-cebra podría convertirse en un modelo para explicar la base genética del desarrollo animal y ampliar el conocimiento científico existente sobre la formación y evolución de la diversidad de patrones cromáticos en otras especies de fauna como las cebras, tigres o cacatúas.

 

El estudio se ha basado en las conclusiones de un trabajo previo, también del Instituto Max Planck, publicado en la revista Nature Cell Biology el pasado junio. En este otro trabajo, ejemplares jóvenes de pez cebra equipados con precursores de células pigmentarias iluminadas con luz fluorescente fueron fotografiados diariamente durante tres semanas, lo que permitió a los científicos seguir el rastro de la multiplicación y movimientos de cada célula individual. Así descubrieron que los tres tipos de células pigmentarias alcanzan la piel de este pez desde orígenes distintos. Las amarillas son generadas en una población de células pluripotentes en la cara dorsal del embrión. En cambio, las negras y plateadas procedían de un pequeño grupo de células madre cerca de la médula espinal. De aquí se puede deducir que las células pigmentarias amarillas y plateadas poseen la capacidad de alterar su forma y color en función del lugar dónde estén situadas. Así, cuando las amarillas se congregan sobre las plateadas y las cubren, tiñen la franja de color dorado, mientras que adquieren una forma estrellada al situarse encima de las negras. Por el contrario, las plateadas se distribuyen de forma más dispersa encima de las franjas, y les dan un tono azul que contrasta mucho con el dorado.

 

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