Así cambian de color los camaleones

Un equipo de científicos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Ginebra (Suiza), ha descubierto uno de los misterios más vistosos de la naturaleza: el mecanismo que regula la capacidad que tienen muchos camaleones de cambiar de color de una forma tan compleja, tan llamativa y tan rápida. El estudio ha sido publicado en la revista Nature Communications.

 

Estos repitles son famosos por su habilidad de cambiar de color según las circunstancias, por su lengua rápida y alargada, y por sus sorprendentes e independientes ojos pero, hasta ahora, se desconocía de qué forma realizaban ese complicado cambio de coloración. Los investigadores han averiguado que estos cambios de color se producen a través de la activación de un entramado de nanocristales presentes en una capa superficial de células dérmicas de estos reptiles llamadas iridóforos.

 

También existe otra población de iridóforos con cristales más grandes y menos ordenados que reflejan la luz infrarroja. La superposición de estas dos capas y la forma en que están organizadas es toda una novedad en el mundo científico a nivel evolutivo, y es precisamente la que le permite cambiar rápidamente de un camuflaje perfecto a una exhibición maravillosa de colores. El hallazgo se realizó gracias a la microscopía, la videografía fotométrica y la simulación por ordenador mediante cristales fotónicos.

 

Descubrimos que el animal cambia sus colores a través de la puesta a punto activa de un entramado de nanocristales. Cuando el camaleón está en calma, se organiza en una red densa y refleja las longitudes de onda azul. Por el contrario, cuando se excita, se afloja su enrejado de nanocristales, lo que permite el reflejo de otros colores, como amarillos o rojos”, aclaran Jérémie Teyssier y Suzanne Saenko, coautores del estudio.

 

Y es que algunos camaleones machos son capaces de modificar en tan sólo uno o dos minutos sus colores, en pigmentos llamativos, para cortejar a una hembra para enfrentarse a un macho en la lucha por una hembra. “Estos colores se generan sin pigmentos, a través de un fenómeno físico de interferencia óptica. Son el resultado de interacciones entre ciertas longitudes de onda y estructuras nanoscópicas, como pequeños cristales presentes en la piel de los reptiles”, explica Michel Milinkovitch, líder del estudio.

 

Etiquetas: animalesnaturaleza

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