Alaska (EE UU)
El
27 de marzo de 1964, Viernes Santo, un terremoto de
magnitud 9.2 golpeó Alaska. También provocó un intenso tsunami, con olas que llegaron a superar los 5 metros de altura. Con una duración de 4 minutos, el “gran terremoto de Alaska”, como se le conoce, se considera el seísmo más poderoso registrado en la historia de Norteamérica. Estimaciones posteriores cifran en 200.000 kilómetros cuadrados la superficie de la corteza terrestre que fue deformada como consecuencia del seísmo. Además, un importante efecto secundario de la sacudida fue el cambio temportal de suelo y arena de estado sólido a líquido en áreas como los cerros Turnagain, donde colapsaron los acantilados de arcilla, llevándose consigo viviendas.
Sumatra-Andamán (Indonesia)
En 2004 se produjo un terremoto de
9.1 grados en el Océano Índico, con
epicentro cerca de la costa oeste de Sumatra (Indonesia). Catorce países de Surasia y África se vieron afectados. Casi
228.000 personas murieron o desaparecieron debido al seísmo. Es el que
más duración ha tenido de todos los registrados hasta la fecha: entre 8,3 y 10 minutos. Y fue lo suficientemente grande para hacer que
el planeta entero vibrara al menos un centímetro.
Kamchatka (Rusia)
El 4 de noviembre de 1952, un terremoto de magnitud 9.0 alcanzó Kamchatka, en Siberia, y las Islas Kuriles, provocando devastadores maremotos que alcanzaron Hawai, Japón, Alaska, Chile y Nueva Zelanda.
Los tsunamis que desencadenó alcanzaron Hawai, Japón, Alaska, Chile y Nueva Zelanda.
Tōhoku (Japón)
El 11 de marzo de 2011, Japón fue víctima de un
terremoto de 9.0 grados según la Agencia Meteorológica de Japón (superando la fuerza de 8.9 calculada inicialmente por el Servicio Geológico de Estados Unidos). El epicentro del terremoto se ubicó en el mar, frente a la costa de Honshu, 130 kilómetros al este de Sendai, en la prefectura de Miyagi,. Es el seísmo más poderoso que ha azotado a Japón desde que el país comenzó a llevar registros de los sismos a finales del siglo XIX, y el quinto más intenso a nivel mundial. Duró dos minutos. La NASA, con ayuda de imágenes satelitales, ha podido comprobar que e
l movimiento telúrico podría haber desplazado Japón más de 2 metros. Varias infraestructuras se han visto seriamente afectadas por el temblor, entre ellas
cuatro plantas nucleares.