| 50 años de la pÃldora y no todos buenos |
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El 18 de agosto de 1960 se lanzó en Estados Unidos "Enovid", la primera pÃldora anticonceptiva, con muy buena acogida en el mercado. Sin embargo, comparada con la pÃldora actual era un fármaco mucho más peligroso. Las mujeres se arriesgaban a padecer efectos secundarios con mucha más facilidad que ahora: cólicos, cáncer de ovario, asà como enfermedades pélvicas, cardÃacas o hipertensión. La medicina ha tenido que avanzar mucho hasta alcanzar un medicamento seguro y eficiente como el que existe hoy en dÃa. Las primeras pÃldoras contenÃan una combinación de hormonas en dosis muy altas, lo que tenÃa consecuencias negativas más fuertes y frecuentes en las mujeres que las utilizaban. Tras varios intentos por mejorar el fármaco, fue casi una década después cuando se comprobó que los estrógenos podÃan provocar resultados no deseados. Surgió entonces, la necesidad de buscar la dosis más pequeña posible, que no produjera un impacto importante en el sistema hormonal de la mujer y que brindara un buen nivel de anticoncepción. Avances cientÃficos constantes, anticonceptivo natural
Gracias a los avances cientÃficos, sus efectos secundarios se han minimizado e incluso se han conseguido efectos positivos en la salud y comodidad de la mujer. Esto se debe a que las pÃldoras de hoy en dÃa necesitan menos dosis para conseguir el mismo resultado, por lo que el impacto hormonal es mucho menor. Desde la década de los 80 la investigación en anticonceptivos ha sido un campo en constante ebullición. Los parches y los anillos que se empezaron a comercializar en 2002 son el fruto de esta continua búsqueda por mejorar estos medicamentos. El último avance ha sido la creación de la pÃldora natural, el "Qlaira", un anticonceptivo que libera el mismo estrógeno que produce de forma natural el cuerpo de la mujer. Asà se evita la asimilación de hormonas artificiales por el organismo. Diego López Donaire Â
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Muchas mujeres toman la famosa pÃldora para evitar el