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La NASA cumple medio siglo |
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El 1 de octubre se cumplen 50 años del comienzo de las actividades de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, mundialmente conocida como la NASA. El Gobierno norteamerica no, presidido en aquel entonces por el general Eisenhower, tuvo que dar respuesta urgente a la enorme “provocación” que supuso el lanzamiento, un año antes, del primer satélite artificial de la historia por la Unión Soviética, el famoso Sputnik, concretamente el 4 de octubre de 1957. Estaba en juego no sólo el honor tecnológico sino el propio liderazgo sobre cuál era el modelo de sociedad más exitoso: el liberal norteamericano o el marxista soviético. La carrera espacial fue uno de los campos en el que se dirimió esta feroz pugna con el telón de fondo de la llamada Guerra Fría entre las dos grandes superpotencias de la época, surgidas de la II Guerra Mundial.
En los primeros tiempos, la NASA fue claramente a remolque de los grandes éxitos de la astronáutica soviética: primer satélite, primer satélite con un ser vivo –la perra Laika, 3 de noviembre de 1957– y primer ser humano en el espacio –Yuri Gagarin, 12 de abril de 1961–. Finalmente, los estadounidenses comenzaron a recuperar el retraso al lanzar el 5 de mayo de 1961 a su primer astronauta, Alan Shepard, dentro del primer gran proyecto de la NASA, el programa Mercury.
Pocos días después, el 25 de mayo de 1961, el presidente John F. Kennedy pronunció su histórico reto ante el Congreso: “Estados Unidos llevará un hombre a la Luna y lo devolverá sano y salvo a la Tierra antes del final de esta década”. El 20 de julio de 1969 Neil Armstrong y Edwin Aldrin dejaban sus huellas por primera vez en nuestro satélite y el 24 de julio regresaban “sanos y salvos” junto a Michael Collins, el astronauta que se quedó en órbita lunar a la espera de sus compañeros en aquella mítica misión Apollo XI. El reto se había cumplido y Estados Unidos había ganado finalmente la carrera espacial con uno de los grandes logros científico- tecnológicos –también político, evidentemente– de la historia de la humanidad.
En la actualidad la NASA mantiene un apasionante programa de exploración del Sistema Solar –principalmente de Marte– con naves no tripuladas; tiene ante sí la difícil decisión de acabar con el programa del Space Shuttle, que comenzó sus vuelos en 1981 pero ha resultado ser un fracaso al no haberse cumplido los objetivos de rotación de viajes –además de los dos trágicos y espectaculares accidentes del Challenger, en 1986, y del Columbia, en 2003–; y se propone volver a pisar la Luna en un futuro todavía bastante lejano. Todo ello en constante lucha con los congresistas norteamericanos para conseguir los presupuestos necesarios.
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