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Es el utensilio más común en nuestros bolsillos y del que más nos cuesta separarnos: la llave. La llave nos acompaña al menos desde el siglo VIII a. C. Hoy, para abrir cerraduras podemos usar hasta nuestros ojos.
En la web www.faceyourpockets.com nos invitan a escanear las cosas que “viven en nuestros bolsillos”. La colección de imágenes resulta ser una muestra de los objetos cotidianos por antonomasia, y es reveladora: en la inmensa mayoría de los casos hay llaves. También son lo que más abunda en cualquier oficina de objetos perdidos. Todavía recuerdo mi zozobra cuando una noche, a miles de kilómetros de casa, perdí las llaves del coche, con todo el equipaje dentro...
Al principio, la forma más usual de cerrar una puerta consistía en pasar una cuerda y hacerle intrincados nudos. Alejandro Magno dio prueba de lo que hoy llamamos “pensamiento lateral” cuando cortó el Nudo gordiano de Frigia.
NÚMEROS QUE HABLAN
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2 toneladas es el peso de la llave más grande del mundo, de 10 metros de largo. Fue construida en 2008 por palestinos que reivindicaban el retorno a sus casas.
470 millones de combinaciones o llaves distintas eran posibles en la cerradura que el inventor británico Joseph Bramah patentó en 1787.
11,5 millones de € se pagaron en una subasta de Sotheby’s por una de las 59 llaves de hierro de la Kaaba (La Meca), del siglo XII. Es la única que sigue en manos privadas. |
Al colocarla en la cerradura, estos encajaban con otros tantos pivotes, de modo que al accionar la palanca quedaba liberado el pasador de la cerradura. Este mecanismo, conocido como “cerradura egipcia”, inspiró una patente del ingeniero estadounidense Linus Yale a mediados del XIX. Consistía en una llave plana y aserrada en un borde con dientes y muescas a diferente altura.
La cerradura lleva un tambor que queda bloqueado con 5 ó 6 pernos de diferentes tamaños. Para que el cilindro que acciona el pestillo se pueda mover, los pernos han de colocarse al mismo nivel gracias a la llave, que penetra como una cuña entre ellos. En general, este fue el modelo común en el siglo XX.
El mecanismo más antiguo
En las ruinas del palacio de Sargón II de Asiria en Jorsabad, al norte de Irak, se halló una llave de madera de 1,2 metros que data del siglo VIII a. C. Se trata de una especie de palanca parecida a un gran cepillo de dientes con varios pernos en un extremo.
Serán parte de uno mismo
Para aumentar la seguridad surgieron modelos más sofisticados, como la multipuntos, de lados rectos. Hoy hay ciberllaves que bloquean el encendido de los coches, tarjetas con banda magnética, sistemas de identificación basados en las huellas o el iris de los ojos... Las llaves serán parte de nosotros.
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