La ética del despilfarro PDF Imprimir E-mail

Valora esta noticia    / 18  MaloBueno 
La ética del despilfarroEn Estados Unidos cualquier noción de austeridad desapareció al final de la Gran Depresión, borrada por la prosperidad formidable del país, y siempre está en marcha y a todo meter o la calefacción o el aire acondicionado.

Lo más triste del colapso ambiental que vamos a legar sin remedio a nuestros descendientes es que no habrá sido causado por la necesidad, sino por el despilfarro y el capricho. Lo pienso al quedarme helado casi instantáneamente en un vagón del metro de Nueva York, donde un chorro polar de aire acondicionado me ha hecho tiritar unos momentos después de creer que me derretía en el sofoco del andén. El clima de Nueva York tiene fama de extremo, de fríos árticos y calores irrespirables, pero las temperaturas más difíciles de soportar no son las que uno desafía en la calle, sino las que encuentra en los lugares cerrados, en el interior de un coche, en un apartamento o en una sala de cine. En Estados Unidos cualquier noción de austeridad desapareció con el final de la Gran Depresión, borrada por la prosperidad formidable que ha venido durando desde los años de la posguerra. Las estadísticas dicen que el 40% de la energía del mundo se consume en los Estados Unidos, y aunque las cifras siempre son abstractas sólo es necesario pasar unos días en el país para quedarse abrumado por una escala de despilfarro que yo no he visto en ningún país europeo, ni siquiera en la atolondrada España. La intemperie de un día ventoso de enero en Nueva York puede ser mortífera, pero siempre será más soportable que el calor de la calefacción en el interior de una casa. En una gran parte de los edificios las calefacciones centrales las alimentan anticuadas calderas de gasóleo que por algún motivo no pueden ser reguladas. El calor es tan fuerte que en muchos casos salta de manera automática el aire acondicionado. En mi casa utilizamos el procedimiento más artesanal de dejar abiertas las ventanas, porque de otro modo anda uno mareado todo el día, y se despierta empapado de sudor en mitad de la noche.

El frío de enero se aprende a combatir en la calle forrándose uno de calzoncillos largos, leotardos, gorros, guantes, calcetines de lana. Contra el frío de los aires acondicionados no hay remedio ninguno. Una vez yo me subí en un autobús una tarde de agosto y tuve que bajarme en la siguiente parada asustado por la posibilidad de atrapar una pulmonía. Y lo más curioso de todo es que en América nadie parece concebir que haya periodos de transición a lo largo del año en los que no sea imprescindible una regulación artificial de la temperatura: o está en marcha la calefacción o el aire acondicionado, a no ser que, como apunté más arriba, funcionen las dos, consumiendo alegremente electricidad y petróleo; una electricidad más sucia que el humo de los coches, porque procede de centrales alimentadas de carbón, de una tecnología obsoleta, adecuada a los intereses de las grandes corporaciones eléctricas y mineras que subvencionaron generosamente las campañas del presidente Bush y de un número notable de congresistas y senadores, asegurándose así de que no se aprobarían leyes exigiendo mínimos controles.

En Estados Unidos se puede ser ecologista y practicar el despilfarro energético con la misma tranquilidad con que un paleto republicano conduce su camioneta Hummer gastando más gasolina que en los años setenta. En Starbucks se ve a personas de aire alternativo que se llevan su café en un recipiente de papel tan reciclado como las servilletas. Pero para ir a comprar ese café con la conciencia tranquila y hasta con cierta satisfacción de practicar el comercio justo, el cliente de Starbucks muchas veces recorre kilómetros en su coche, llevando el aire acondicionado a una temperatura tan baja como la que encontrará en el local, y dejando tras de sí un rastro de residuos que se habría ahorrado tomándose la simple molestia de hacerse el café en casa y beberlo en una taza de porcelana, quizás dejando las ventanas de la cocina entornadas para disfrutar del fresquito matinal. En los Starbucks, por cierto, se venden botellas de medio litro de un agua sugestivamente bautizada Ethos, que le permiten a uno aliviar la sed, sentirse moderno y a la vez colaborador en una causa justa, porque con esas botellas se ayuda a financiar proyectos de suministro de agua potable en el Tercer Mundo. Pero son botellas tan grandes que uno acaba comprando más agua de la que necesitaba, y por lo tanto despilfarrándola, y el plástico con el que están hechas tendrá una duración aproximada de quinientos años, por no hablar del gasto de electricidad necesario para mantenerlas tan refrigeradas que la garganta le dolerá a uno al primer trago. ¿No sería más ecologista llevar uno su vaso o su botella y llenarlos de agua del grifo, que en ningún caso será más tóxica que el agua embotellada?

El New York Times informaba el otro día, no sin cierto asombro, de esa tarjeta que en los hoteles europeos permite que la corriente eléctrica se apague en una habitación cuando el cliente la abandona. Parece que en América hay hoteleros concienciados, o al menos ahorradores, que planean adoptar esa innovación, pero las resistencias son muchas: a la gente le gusta volver a su habitación y encontrar las luces encendidas y el aire acondicionado en marcha. ¿Quién está dispuesto a tolerar la incomodidad de que pasen unos minutos antes de que la habitación tenga una temperatura de interior de frigorífico? A nuestros nietos no les hará mucha gracia la pregunta.

Antonio Muñoz Molina
Comentarios
Añadir nuevo
+/-
Escribir comentario
Nombre:
Email:
 
Título:
 
Por favor introduce el código anti-spam que puedes leer en la imagen.
Franco B. Argentina  - Los tercermundistas pagamos el despilfar   |2008-09-30 12:39:27
De acuerdo a lo leído en la nota, no me produce ningún tipo de asombro saber
que los norteamericanos despilfarran recursos innecesariamente, total para la
obtención de esos recursos inventan "luchas contra el terrorismo", que
todos bien sabemos que no son más que arrebatos y robos a la propiedad ajena
(ej. petróleo, minas, etc.) y que ante los medios de prensa (muchos de ellos
apoyados económicamente) se disfrazan como favores que hace este país para
mantener la paz social. Otra forma que tienen los mismos para obtener sus
recursos es mediante el pago de coimas a funcionarios de países
sub-desarrollados para la explotación de nuestros recursos, prometiendo trabajo
y desarrollo económico en nuestras zonas de "saqueos", y en fin lo que
nos queda es miseria, contaminación y dependencia. Saludo atentamente Franco B.
San Francisco - Córdoba - Argentina.
Abby  - los hoteles   |2008-09-30 14:23:54
Señor Molina, coincido casi plenamente en su artículo, aunque me gustaría
matizar algo. Y es que, en una gran parte de los hoteles españoles, las
habitaciones de los hoteles sí siguen en funcionamiento cuando están vacías.
Es una presunta cuestión de estética, en tanto que, una vez marchado el
último huésped y limpiada la habitación, muchos hoteles siguen un estándar
que consiste en dejar encendidas varias luces y el aire acondicionado o
caliente, según convenga. Luz y aire que quedan encendidos hasta que esa
habitación vuelve a estar ocupada, lo que puede tardar varios días.
Como
anécdota para ilustrar lo que usted mencionaba acerca de la reticencia de los
empresarios hoteleros de EEUU a implantar la tarjeta que activa la luz en las
habitaciones, permítame explicar lo siguente. Una clienta (una paleta, en este
caso, de New Jersey) llegó a mi hotel a altas horas de la noche y enseguida
llamó diciendo qu...
Francisco Miranda  - Â¿Acaso eso pasa sólo en los USA?   |2008-09-30 15:57:53
Cámbiese el nombre del país y el artículo vale para muchos otros.

Muy
curioso eso del \"paleto republicano\". Como si no hubiera
demócratas que tuvieran el mismo modelo de coche.

¿Acaso no se gasta aire
acondicionado en Andalucía?

Me parece que el autor ve la paja en el ojo
ajeno únicamente.
Miguel  - Inteligenica humana?   |2008-09-30 17:55:14
De acuerdo en toda la observación, salvo el detalle que se matiza por ahí
abajo, y esque toda esta narración se podría aplicar al 100% aquí en España.
O bien en America resulta de un derroche inimaginable o bien el autor hace mucho
tiempo que no vive aquí.
Si lo aplicamos a la actualidad española, esto
resulta el dia a dia en todas las situaciones mencionadas.
Desde luego el
hombre es el unico animal capaz de pasar frio en verano y calor en invierno, con
los consiguiente contrastes por la exposicion al medio exterior, todo por culpa
de ese comportamiento inercetico de encender maquinas, sin plantearse si
resuelven o no los problemas. Lo peor es que esas maquinas consumen el bien mas
preciado del universo...
la energia.
José Manuel Castro Milla  - Antiamericanismo progre trasnochado   |2008-09-30 20:38:43
Todos sabemos de que pié político cojea el Sr. Muñoz, ¿es qué los paletos
demócratas no son igual de despilfarradores?
Afortunadamente para EEUU, los
dos partidos políticos mayoritarios tienen una idea de Nación muy clara y de
su papel en el mundo. A diferencia de España donde hay un partido político que
le da vergüenza hasta el nombre de su país.
¡Ardor Guerrero!
Jesus Lora Antonio  - nos hemos vuelto muy pijos   |2008-10-02 01:17:31
Decía Toharia un día que nos hemos vuelto muy pijos, que no aguantamos nada de
frio ni de calor y en seguida echamos mano del aire acondicionado o de la
calefacciones nos puso mentalidad de nuevo rico hace unos años. aunque ahora la
crisis... Y eso en EEUU es mucho mayor porque no tienen sentido de la medida,
son consumistas hasta el limite y las empresas tienen intereses entramados en
ese consumo: cuanto mayor es, mas negocio. Ellos llevan mas años con mentalidad
de nuevo rico. Tendremos que cambiar todos, los unos y los otros. Tener sentido
de la medida.
Salomón  - No escuchemos sus palabras. Miremos los hechos.   |2008-12-31 21:25:03
Muchos supuestos defensores del medio ambiente y de un mundo con menos
desigualdades están derrochando el dinero de algunas naciones -que significa el
dinero de todos sus connacionales-, miles de millones de dólares anualmente en
financiar a grupos, partidos y movimientos que no hacen sino crear el caos y la
guerra en el mundo. Les invito a conseguir el film "La Minaccia" de unos
autores italianos, para que comprueben lo que las "revoluciones" del
siglo XXI y sus "heróicos líderes" están haciendo con países como
Venezuela. Solo quien vive dentro de un monstruo conoce como son sus entrañas.