| La contaminación de los tubos de escape daña tu corazón |
Las diminutas partÃculas quÃmicas emitidas por los tubos de escape cuando se quema la gasolina no sólo afectan a los pulmones. También son dañinas para los vasos sanguÃneos y pueden aumentar la formación de coágulos sanguÃneos en las arterias, dando lugar a un ataque de corazón o a un derrame cerebral, según demuestra una investigación de la Universidad de Edimburgo (Escocia) publicada en la revista European Heart Journal.Los cientÃficos midieron el impacto de estos gases en voluntarios sanos para compararlos con los niveles que se encuentran en ciudades muy contaminadas. En concreto, observaron cómo el cuerpo humano reacciona a los gases que se encuentran en el humo del diesel -tales como el monóxido de carbono y dióxido de nitrógeno- con aquellos causados por las partÃculas quÃmicas ultrafinas de los tubos de escape, que miden menos de una millonésima parte de un metro de ancho. Los resultados revelan que son estas partÃculas minúsculas, y no los gases, las que causan el deterioro de la función de los vasos sanguÃneos. Según explica Mark Miller, del Centro para la Ciencia Cardiovascular de la Universidad de Edimburgo (Escocia), las nanopartÃculas "producen moléculas altamente reactivas denominadas radicales libres que pueden dañar nuestros vasos sanguÃneos y provocar una enfermedad vascular". Los investigadores quieren que las medidas de salud ambiental diseñadas para reducir las emisiones sean analizadas para determinar su eficacia a la hora de reducir la incidencia de ataques al corazón.Y de momento recomiendan que las personas con enfermedades del corazón eviten pasar largos perÃodos en zonas donde la contaminación causada por el tráfico sea alta.  Y además…
  Elena Sanz 14/07/2011
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||
Artículos relacionados
|


Las diminutas partÃculas quÃmicas emitidas por los tubos de escape cuando se quema la gasolina no sólo afectan a los pulmones. También son dañinas para los vasos sanguÃneos y pueden aumentar la formación de coágulos sanguÃneos en las arterias, dando lugar a un ataque de corazón o a un derrame cerebral, según demuestra una investigación de la Universidad de Edimburgo (Escocia) publicada en la revista European Heart Journal.














