La ciencia obliga a pensar PDF Imprimir E-mail

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La ciencia obliga a pensarVivimos en una civilización tecnológica, pero la nuestra es una sociedad mágica. Encendemos la luz y no la comprendemos; abrimos todos los días el frigorífico y desconocemos la Segunda Ley de la Termodinámica. ¿Pero es necesario conocerla? No, no necesitamos saber cómo se hace el pan para comerlo; ni entender la biología del asno para montarlo. Pero sí deberíamos tener claro para qué sirve de verdad la ciencia. Para muchos, incluida la mayoría de nuestros intelectuales, la ciencia es como una caja negra a la que pedir la solución de nuestros problemas médicos o ambientales. Muy pocos aceptan que sea un modo de pensamiento, y aún menos que forme parte de la cultura.

La belleza de la ciencia está en que nos induce a un cierto ascetismo al pensar; a no dejarnos llevar por nuestras ideas preconcebidas más queridas; a poner a prueba hasta el mínimo detalle; a ser críticos, a dudar. La duda metódica es el cimiento de una mente lúcida. No valen las ideologías, ni los gurús; sólo las ideas segregadas por el cerebro. Únicamente existe un legislador último y definitivo: la realidad. Si nuestras ideas no se ajustan a la experiencia, por muy políticamente correctas que sean, debemos arrojarlas a la basura. Pero no es fácil vivir así.

Decía Aristóteles que “las ciencias tienen las raíces amargas, pero muy dulces frutos”, y ese es el problema: el amargor nos hace tirar el palote. El regaliz de la irracionalidad, la gominola en forma de palabras del líder político o religioso de turno... son siempre más apetecibles. Pensar aburre y cansa, no nos engañemos. Hilvanar un conjunto de pensamientos de forma lógica es una tarea ardua. “No existe un camino regio para la geometría”, le contestó el matemático griego Euclides a un príncipe que se quejaba de la dificultad que entrañaba seguir los razonamientos de su maestro. Por eso el aprendizaje no es un paseo, ni tan siquiera una actividad divertida. La ciencia es apasionante, emocionante, asombrosa... pero no un parque de atracciones.