Swimrun, todo un reto deportivo por parejas

Esta actividad combina alternativamente tramos de carrera y natación y pone a prueba los límites de aquellos que lo practican.

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Nadar y correr de forma alternativa. En esas dos actividades se resume lo que implica esta nueva disciplina deportiva llamada Swimrun en la que los participantes, que compiten por parejas, deben hacer frente a un duro recorrido que se distribuye en tramos de natación y de trail running. Por cierto, en todo momento los competidores deben llevar puestos el traje de neopreno –incluidos los sectores de carrera– y las zapatillas de deporte –sí, también mientras nadan–.

 

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Este deporte, que se practica por parejas del mismo sexo o mixtas, requiere de los participantes mucha estrategia, un gran trabajo en equipo y, por supuesto, una excelente condición física combinada con un entrenamiento específico para los tramos de natación en aguas abiertas, ya que hay que estar preparado para saber cómo hacer frente a las corrientes y el movimiento de las olas.

 

Se trata de un deporte por equipos que está en boga en los países nórdicos desde hace algo más de una década y que tiene sus inicios en la prueba más exigente a nivel internacional, Ötillö –traducido al castellano, significa ‘isla a isla’–, que se celebra cada primer lunes del mes de septiembre entre las 26 islas del archipiélago de Estocolmo (Suecia).

 

En la prueba escandinava, los participantes deben cumplir un recorrido total de 75 km: 65 de ellos corriendo y 10 de natación en aguas abiertas. El resultado es una de las pruebas de resistencia más duras del mundo. El sector más largo que los competidores deben realizar nadando es de 1,8 km, y corriendo, de 20 km.

 

A los participantes de estas pruebas en numerosas ocasiones les toca luchar contra las corrientes en el agua y con superficies de piedras y rocas en los tramos de carrera. La distancia entre los componentes de un equipo en Ötillö no puede ser superior a los 10 metros de distancia –de hecho, en los sectores en los que hay que nadar, suelen ir unidos por una cuerda, lo que además de permitir que el componente más fuerte tire en cierta medida del más débil, supone un plus de seguridad–.

 

Con el equipamiento a cuestas de principio a fin

 

Y es que la seguridad es una cuestión primordial para organizadores y competidores en las competiciones de Swimrun. Por ello, estos deben llevar en todo momento un equipamiento imprescindible que suele incluir kit de primeros auxilios, trajes de neopreno adecuados para la temperatura del agua, una brújula, una bolsa estanca para llevar el mapa y un silbato por persona por si les surge cualquier dificultad –siempre habrá embarcaciones de la organización cerca por si acaso–. Los competidores están obligados a llevar el equipamiento desde el inicio de la prueba hasta la llegada a meta; y no hacerlo es motivo de descalificación.

 

Si te animas a intentarlo, aquí contamos por ejemplo con la Swimrun Costa Brava, cuya primera edición se disputó en abril de este año, con un verdadero éxito de participación: tomaron parte en ella 96 equipos –es decir, casi 200 swimrunners en total–. Fue organizada por Besttrail, compañía que lleva a cabo eventos deportivos al aire libre y de forma profesional.

 

Tres ciudades acogieron las salidas de las modalidades en liza: Begur, para la maratón (con un circuito cercano a los 42 km); Calella de Palafrugell, para la modalidad Sprint (que se corresponde con una media maratón); y La Fosca, para la prueba Short (con un recorrido de 12 km).

 

Según han explicado a MUY desde Besttrail, los días 22 y 23 de abril de 2017 tendrá lugar la segunda edición de la Swimrun Costa Brava y, desde el pasado 15 de septiembre, se encuentra abierto el periodo de inscripción para aquellas parejas que deseen apuntarse. 

 

Imagen: Swimrun Costa Brava 2016

Etiquetas: curiosidadesdeporte

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