Pelota de golf y comida para peces

bola-golf-comida-pecesPara los amantes del golf, que no pueden pasar sin su deporte preferido en cruceros o en la misma playa, se ha creado una pelota biodegradable rellena de comida para los peces. En menos de 48 horas en contacto con el agua se descompone liberando el alimento y evitando cualquier impacto a la flora y la fauna marina.

Según el anexo V del Protocolo Marpol, publicado en 1988 por la Organización Internacional Marítima (IMO por sus siglas en inglés), está prohibido el vertido de cualquier material plástico al mar por su nula degradación y su alto impacto contaminante. Esto implica la prohibición total del golf en cruceros, plataformas petrolíferas, barcos, playas etc. pues las pelotas se pierden en el mar y nunca más son recuperadas.

Para aquellos que suelen practicar este deporte cerca del entorno marino, la empresa Albus Golf ha sacado al mercado Ecobioball, una innovadora bola de golf ecológica y biodegradable cuyo interior está relleno de comida para peces. El exterior está fabricado con polímeros y materias primas no contaminantes como el alcohol de polivinilo (PVA), que confiere a la pelota la dureza y la compactación necesaria para que no se rompa al ser golpeada con el palo. Los compuestos están certificados por los métodos OCDE respectivos como productos biodegradables y no tóxicos.

Así pues, en menos de 48 desde que la bola de golf está en contacto con el agua, se degrada y libera la comida para peces que hay en su interior. Según han comprobado un grupo de investigadores de la Unión Danesa de Golf, una bola de golf corriente necesita entre 100 y 1.000 años para descomponerse de manera natural. Con este dato en la mano no es de extrañar que recientemente, gracias a un robot submarino, encontraran en el fondo del lago Ness cientos de miles de bolas de golf. Según parece, los usos de este espacio natural no se reducían sólo a actividades náuticas inocuas, sino también a la práctica del golf, según informaba a finales de año la cadena de noticias CNN.

Deporte en alta mar

La pelota es ligeramente más pesada de lo normal, lo que hace que su alcance en el golpeo sea menor. Teniendo en cuenta que un aficionado puede hacer una media de unos 50 golpeos cada vez que practica el golf, la cantidad de bolas perdidas no es para nada desdeñable, eso sí, teniendo la conciencia tranquila de que, cada pelota no provocará un impacto irrevocable en el medio ambiente.

Tal y como explica a Muy Interesante Albert Buscató, director de Albus Golf, no se pueden comparar las bolas normales con las Ecobioball, pues "unas son para los campos y se usan tantas veces como puedas (hasta que se pierden), mientras que Ecobioball es de un sólo uso".

En definitiva, esta pelota de golf ecológica ha sido creada para practicar este deporte en entornos marinos de una manera respetuosa con el medio ambiente, para que el impacto humano se reduzca lo máximo posible. Los principales compradores de este innovador producto son básicamente los hoteles, resorts y cruceros que ofrecen este deporte a sus clientes, aunque es aplicable a muchos otros sectores que deben pasar largas temporadas en alta mar, como las plataformas petrolíferas, la armada militar o incluso particulares fanáticos del golf.

* Vídeo: ¿cómo se degrada Ecobioball?

 

Etiquetas: deporteinnovación

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