No más gordos

La excepción confirma la regla. El nuevo Mazda2, que empieza a venderse en octubre, es 100 kilos más ligero que su predecesor. Claro que también es dos centímetros más corto, en contra del crecimiento generalizado provocado por las cada vez mayores zonas de deformación programada de las carrocerías y las superficies requeridas para proteger a los peatones en caso de atropello. Frente a su predecesor de 1,6 litros/103 CV, el consumo del Mazda2, de 1,5 litros/105 CV, se ha reducido en 0,9 litros por cada 100 km, lo que significa pasar de emitir 159 a 140 gramos de CO2 por km.

Kilo a kilo. La guerra al peso del Mazda2 contempla todos los apartados. Uno es la estructura; para no perder rigidez y seguridad en caso de accidente, se han empleado aceros de resistencia ultraelevada. Ello significa un aguante superior a 800 Mpa (Mega Pascal), frente a los entre 100 y 250 Mpa de un acero normal. En definitiva: 22 kilos menos que el modelo anterior. Sin embargo, la rigidez ha mejorado en un 15%, lo que disminuye ruidos y vibraciones, permite a las suspensiones trabajar con mayor precisión y ofrece mejores resultados en caso de choque. Decididamente, pura fibra.


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