Menos humos

Los automóviles británicos Bentley, hasta hace poco primos hermanos de los Rolls-Royce, se caracterizan por su lujosa elaboración artesanal: motores montados a mano, tapizados para los que se emplean de 11 a 16 pieles bovinas, volantes que requieren 88 minutos para ser cosidos, con dos agujas a la vez y ¡sin usar dedales!; juegos de madera en el interior cuya elaboración dura 12 días... En total, cada coche creado en la antigua factoría de motores para aviones de guerra Spitfire y Merlin, ubicada en Crewe, exige, según el modelo, de 250 a 660 horas por persona para su fabricación.

Cambio tecnológico. A partir de ahora, sin embargo, los responsables de la marca tienen otras prioridades: diseñar un nuevo motor, bajar los consumos y mejorar la calidad de los gases quemados por sus coches. ¿Qué tiene esto de original? Algo insólito en el mundo del automóvil: pasar de emitir los 465 g/km de CO2 actuales a sólo 120 g/km en 2012. Ese es el objetivo de su recién anunciada estrategia medioambiental, que supondría una auténtica proeza para cualquier fabricante.

Nuevo motor. Está en preparación, y él solito rebajará tanto el consumo de combustible como las emisiones de CO2 en un 40% sin pérdida de prestaciones. Pero la clave será su compatibilidad con los biocombustibles de segunda generación, como el que prepara Koskata, procedentes de desechos en vez de productos alimenticios. El negocio del lujo ya no está exento de la asignatura de medio ambiente.

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