Enchufados

El coche eléctrico parece tener un panorama esperanzador, sobre todo en algunos países como Israel, Dinamarca o Portugal, que se han comprometido a garantizar el suministro energético y las condiciones que posibiliten su utilización; o como Francia, que basa gran parte de la producción de electricidad en sus centrales nucleares. Es decir, esta energía aplicada al automóvil requiere todavía que se den unas circunstancias favorables, tanto de índole técnica como administrativa.

Emisiones. Si un coche eléctrico no contamina directamente, algunas centrales donde se produce electricidad sí lo hacen; o se crean residuos. Es decir, las emisiones se trasladan de un lugar a otro. Afortunadamente cada vez es mayor la cantidad de energía generada en centrales eólicas, hidráulicas o fotovoltaicas. Con la producción de hidrógeno para los coches de pila de combustible se da una situación similar.

Avalancha de modelos. Hoy, ya existe el Tesla Roadster californiano, un eléctrico sólo para millonarios. En 2010, General Motors lanzará su modelo Volt de gran difusión, que incorporará un motor de combustión que sólo se utilizará para recargar sus baterías en caso de que se acabe la electricidad captada de la red mediante enchufe. En 2011 se materializará un acuerdo firmado entre Renault-Nissan y varios países. Pero son ya muchos más los proyectos anunciados: Smart en 2009 y más adelante Chrysler, Toyota, Audi, BMW, Mercedes, Tata, Heuliez, Pininfarina... El coche eléctrico está a la vuelta de la esquina.

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