El futuro, hoy

Dicen las previsiones más optimistas que los vehículos de pila de combustible, alimentados por hidrógeno, alcanzarán una difusión masiva en el año 2020. Sin embargo, estos automóviles, que sólo emiten vapor de agua, ya pueden conducirse. Son prototipos, conocidos por las iniciales FCEV (Fuel Cell Electric Vehicle), y más numerosos de lo que parece. Chrysler, Ford, Honda, Mercedes, Mitsubishi, Nissan o Toyota los desarrollan a marchas forzadas. Repostar hidrógeno. Para moverse necesitan hidrógeno, que almacenan en unos depósitos de alta presión, pero que no utilizan como combustible. Mediante una reacción electroquímica con oxígeno, se produce la electricidad que alimenta sus motores eléctricos y... en marcha. Dependiendo de cómo se genere el hidrógeno, puede hablarse de coches absolutamente "limpios". Su aspecto es convencional. Sólo les delata la ausencia de ruido, apenas un leve silbido, o alguna nube de vapor que sale por el tubo de escape. Y corren lo suficiente, como he podido comprobar al conducir el Chevrolet Sequel y los coreanos Hyundai-Kia.

Ya en 2010. General Motors espera validar su modelo Sequel para producción en 2010. Hyundai-Kia pretende fabricar 9.000 unidades en 2012, que, dice, serán 280.000 en 2018 y 890.000 en 2025. Para entonces habrá ya redes de "hidrogeneras" en las que repostar. Y, lo que es más importante, tal vez la producción de hidrógeno haya evolucionado tanto como para obtenerlo del agua a un coste razonable.

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