Como un Ferrari

La reducción masiva de las emisiones de CO2 también llega a marcas como Ferrari y Porsche. Ambas han incorporado la inyección directa de gasolina y la caja de cambios de doble embrague para sus modelos California y 911. Comparadas con las del Ferrari 430 -que posee un motor de similar cilindrada, pero de anterior generación, con cambio e inyección convencionales-, las emisiones de CO2 del California han pasado de 420 a 310 g/km, y el consumo medio, de 18,3 a 13,2 litros cada 100 km. Son tecnologías caras y, sin embargo, frecuentes también en coches de gran difusión.

Inyección directa de gasolina. No se utiliza en Fórmula 1 por condicionamientos del reglamento técnico, pero Audi la empleó para ganar en Le Mans antes de pasarse al diésel. Muy pronto va a incorporarse en un motor fabricado en España por Renault para combinarla con un turbo, y conseguir con sólo 1,4 litros de cilindrada las prestaciones de un 2 litros, 130 CV, pero con unos consumos más bajos.

Cambio de doble embrague. Empezó en los Porsche de Le Mans en 1984, pero la marca alemana no lo ha introducido en serie hasta ahora. Ofrece la comodidad de un cambio automático, y reduce a cero los tiempos de desembragar y embragar. No es extraño que Chrysler lo generalice en sustitución de sus sistemas tradicionales de convertidor de par, pero sí resulta más sorprendente que un coche pequeño como el Seat Ibiza vaya a ponerlo a disposición de sus compradores, y con... ¡7 velocidades!

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