¿Carreteras? Donde vamos, no necesitamos… carreteras

Nos remontamos al siglo XV, cuando Leonardo Da Vinci dibujaba bocetos de transportes, entre ellos unas máquinas voladoras a las que llamó ornitópteros, diseñadas para uno o varios pasajeros, de un piso o dos, con el piloto acostado o de pie.

Pasaron muchos años hasta que Nicholas-Joseph Cugnot, ingeniero francés y Capitán de Artillería,inventara en 1797 el primer vehículo autopropulsado, un triciclo provisto de una máquina de vapor compuesta de una caldera y un motor de dos cilindros. Ya en 1986, Karl Benz se convertía en el creador del primer vehículo automotor de combustión interna de la historia. Y llegamos al siglo XXI, donde un ingeniero que trabajó como diseñador para Audi, BMW y Volkswagen, ha creado el primer vehículo capaz de circular en carretera y volar por el aire, el Aeromobil. Así es. Evidentemente aún queda mucho tiempo para que podamos deshacernos de nuestro automóvil volador en compramostucoche.es, pero no por ello deja de estar cada vez más cerca el sueño de volar con nuestro utilitario.

¿Sabías que el primer proyecto de automóvil volador data de 1917? Fue a cargo del ingeniero estadounidense Glenn Curtiss, el cual patentó el Autoplano, un híbrido entre automóvil y avión, un coche con un par de alas, un timón y una hélice, y que jamás llegó a volar. En 1920, veinte años después de la invención de los hermanos Wright, el español Juan de la Cierva construyó en su primer autogiro, el Cierva C.1, aparato precursor del actual helicóptero. Y en 1947, el ConvAirCar diseñado por Henry Dreyfuss, un automóvil con carrocería de fibra de vidrio, alas y un motor en la parte superior, hizo su primer vuelo de prueba pero, trágicamente, este se estrelló cortando de raíz la posibilidad de producirlo para su venta al público.

Así, la primera vez que se pudo ver realmente un coche volar y aterrizar sin percance alguno fue en 1973, cuando los ingenieros aeronáuticos Harry A. Smolinsky y Harold Blake pusieron en el aire un Ford Pinto con las alas y la parte trasera del fuselaje de una Cessna Skymaster unidos al techo y al maletero del automóvil. Por desgracia, después de tres meses de pruebas, el AVE Mizar pasó a la historia tras la muerte de sus inventores en un vuelo de prueba. Desde entonces, los únicos coches que hemos visto volar han sido en la gran pantalla: los spinners de Blade Runner, el taxi de Bruce Willis en El Quinto Elemento y, cómo no, aquella maravillosa máquina del tiempo que creó el Doctor Emmett Brown a partir de un DeLorean y que volaba en Regreso al Futuro II gracias a la “aeroconversión” que le realizó a principios del siglo XXI.

Tras años de investigación, desarrollo y pruebas, el automóvil volador que parecía abocado al plano de la ciencia ficción se ha hecho realidad. El ingeniero eslovaco Štefan Klein ha creado y comenzado a fabricar en cadena el Aeromobil, el primer coche capaz de circular en carretera y surcar los vientos a gusto del conductor. Ya existen una serie de modelos listos y se prevé que la empresa que lleva su mismo nombre, Aeromobil, los lance al mercado en 2017, lo que supondrá una auténtica revolución en la conducción automovilística. El Aeromobil alcanza velocidades de 60km/h en vuelo y 160km/h en carretera y tiene una autonomía de 700 km de vuelo y 875 km en carretera con el depósito lleno. Su precio, cientos de miles de euros, casi nada.

Pero el Aeromobil no será el único coche que puede que veamos volar por nuestras ciudades en un futuro no muy lejano. Otra empresa con el lema “We make flying cars”, la norteamericana Terrafugia, ha diseñado el TF-X™. Un coche mitad helicóptero, mitad avión a reactor, que cuenta con dos alas plegables con hélices que le permiten elevarse en vertical y un motor convencional que lo propulsa en el aire cuando está en modo crucero. También en China trabajan para sacar adelante su primer coche volador, el Sai Ling (Gacela Veloz en español), creado por la Aviation Industry Corporation de China (AVIC). Un coche con un peso de 100 kg capaz de viajar por el aire gracias a las hélices que le salen de ambos lados. Como el TF-X™, el Sai Ling aún se encuentra en fase de desarrollo pero el ejército chino ya ha mostrado su interés en contar con este coche volador para realizar sus actividades de patrullaje.

Pero dentro de nuestras fronteras también hay quienes se han aventurado en la creación de un coche volador. Un ingeniero naval y aeronáutico español, Carlos Matilla, es el creador del Helikar, un vehículo de 700 kg y que funciona con queroseno. El Helikar contará con una autonomía de mil kilómetros, capacidad para para personas y 40 kilos de equipaje, y una velocidad y altura de vuelo están estimadas en 400 km/h y 5.000 metros de altura. Mientras tanto, las firmas automovilísticas miran con recelo cómo empresas y particulares ajenas al sector de la automoción son quienes desarrollan el futuro coche volador, Por ello, Volkswagen y Toyota se han puesto las pilas y ya trabajan en sus propios prototipos voladores.   

Cabe decir, que el principal problema al que se enfrentan los diseñadores del automóvil volador, dejando al margen los relacionados con la ingeniería y desarrollo, es evidentemente el de la financiación. Y es que como afirma el analista tecnológico Greg Stevens, "Por muy deseables que puedan ser, en la era tecnológica de hoy podríamos no tener necesidad de un coche volador". Pero si al final llega la inversión necesaria, estos prototipos se convierten en realidad, comienzan a comercializarse, y se regula el tráfico de estos automóviles voladores (otra ardua tarea a tener en cuenta)... ¿habremos llegado al futuro donde los androides sueñan con ovejas eléctricas? Tendremos que esperar a 2017 para verlo y creerlo. Mientras tanto, sigamos soñando...

Autor: Rayco Armas

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