Adiós a las migrañas gracias al botox

botox-cefaleasUno de los tratamientos antiedad más famosos, el botox se está revelando como un perfecto aliado contra ciertas enfermedades. Además de servir como tratamiento contra el exceso de sudoración (hiperhidrosis), los nuevos tratamientos basados en la toxina botulínica han conseguido mejorar la calidad de vida de uno de cada dos pacientes con cefaleas, una de las dolencias más extendidas, dolorosas y que apenas tienen soluciones lejos de las pastillas y el reposo absoluto.

El Coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología, el Doctor Samuel Díaz Insa, nos explica cómo funciona este tratamiento y hacia dónde se dirigen las últimas investigaciones en la lucha contra esta frecuente patología.


Muy Interesante: ¿Cuánta gente sufre migrañas en nuestro país?

Doctor Samuel Díaz Insa: Los datos de prevalencia de migraña en población general la sitúan en el 12 % de la población general, cerca del 18-20 % en mujeres y del 5-6 % en hombres, ello implica que en España con unos 45 millones de habitantes, habría unos 5.4 millones de migrañosos.

 

M.I.: ¿Cuáles son las principales causas de su aparición?
Doctor Samuel Díaz Insa: La principal causa de aparición es genética. Se trata de una enfermedad que se puede heredar de forma poligénica, es raro encontrar pacientes que no tengan antecedentes de migraña en sus familiares más cercanos, aunque puede ocurrir. Se hereda la predisposición, luego en cada caso hay unos factores desencadenantes que ponen en marcha crisis de migraña, como el estrés, la menstruación en las mujeres, los cambios de ritmo de sueño, los viajes, la exposición a la luz, y un largo etcétera.

 

M.I.: ¿Cómo consigue el botox reducir las cefaleas?
Doctor Samuel Díaz Insa: El Botox, toxina botulínica tipo A, se viene utilizando en medicina desde los años 80, sobre todo como fármaco infiltrado intramuscularmente para tratar las distonías (contracción anómala muscular involuntaria, como el blefarospasmo, el espasmo hemifacial,etc.).
Se vio por casualidad que algunos pacientes con estas enfermedades y que además eran migrañosos, mejoraban de sus migrañas al administrarles toxina para sus distonías y se empezó a probar con esta indicación. Ya hace unos años que se viene utilizando como medicación de uso compasivo en pacientes con cefalea crónica que no respondía a otros tratamientos preventivos (afortunadamente la mayor parte de pacientes con migraña solo necesitan tomar medicación para tratar las crisis de dolor; otros con mayor frecuencia de crisis necesitan medicación preventiva (a diario) para bajar la frecuencia e intensidad de las crisis; y otros se muestran refractarios a distintos tratamientos preventivos, y en este reducido grupo es donde se probó la toxina como preventivo).
Recientemente se han publicado los resultados de varios ensayos clínicos en los que se ha demostrado la eficacia de la toxina botulínica en la migraña crónica y en la cefalea por abuso de medicación (pacientes que toman medicación en exceso para su dolor de cabeza, en rango de abuso, y cuya toma influye en la perpetuación de la cronicidad), estudios con metodología doble ciego, comparados con placebo y randomizados. Se ha visto en estos estudios, al igual que en la práctica clínica, que más de la mitad de los pacientes responden al tratamiento, y eso que se trata de pacientes refractarios que no lo han hecho con otros tratamientos preventivos.
La explicación de porque es útil la toxina en migraña crónica y no en otras cefaleas aún no es del todo clara, pero consigue una ?desensibilización', es decir, que disminuya la puesta en marcha y mantenimiento de circuitos cerebrales que perpetúan el dolor. Sabemos que no actúa relajando la musculatura de alrededor de la cabeza. Pensamos que se produce un transporte hacia dentro de la toxina por las terminaciones nerviosas sensitivas pericraneales y esto supone que los estímulos dolorosos que llegan a las estructuras cerebrales como el troncoencéfalo se ven disminuidos y ayudan a no perpetuarlos.
De todos modos esperamos que en los próximos años se pueda dilucidar claramente este mecanismo de acción. Esta teórica forma de actuación explicaría que la toxina consiga, sobre todo, disminuir la intensidad del dolor, y sólo en parte, mejorar ostensiblemente su calidad de vida, aunque sigan teniendo todavía crisis de migraña, pero mucho menos intensas y con mejor respuesta a los fármacos que usan para tratarla.

 

dolor-de-cabezaM.I.: ¿Cómo es el tratamiento? (duración, cantidad, etc.)
Doctor Samuel Díaz Insa: Se administra la toxina en unos 12 - 30 puntos pericraneales, de modo subcutáneo o intramuscular poco profundo, con una pequeña aguja, alrededor de toda la cabeza (sobre todo en frente, sienes, retroauricular y occipital). En cada infiltración (todos los puntos) se usan unas 100-150 ui de toxina botulínica tipo A (1-1'5 ampollas de Botox) repartidas por dichos puntos. Esta administración hay que realizarla cada tres meses aproximadamente, que es el tiempo de duración media del efecto de la toxina, por tanto hay que repetirlo, al menos en 2-3 ocasiones para valorar la eficacia en cada paciente. Si la respuesta es buena, en algunos pacientes el efecto tiende a prolongarse.

 

M.I.: ¿Tiene algún efecto secundario?
Doctor Samuel Díaz Insa: Salvo algún mínimo sangrado ocasional en alguno de los puntos de inyección que se soluciona presionando sobre el mismo, la toxina no presenta efectos adversos reseñables. Sólo en algún raro caso puede haber cierta debilidad transitoria de algún músculo frontal o posterior de cuello, que se puede evitar administrando la toxina de forma subcutánea. La tasa de efectos adversos es muy baja porque se administra de forma local y no se produce absorción sistémica de la misma.

 

M.I.: La toxina botulínica se utiliza para usos muy diversos como tratamiento estético, aplicado contra la hiperhidrosis,... ¿Podríamos decir que el botox es el tratamiento del futuro?
Doctor Samuel Díaz Insa: No sabemos si del futuro, pero ya ahora es una gran realidad en patologías diversas, la mayoría neurológicas, porque en el fondo lo que consigue la toxina en todas sus indicaciones (salvo en la migraña crónica) es bloquear la acción de determinados músculos (los que se contraen en exceso en las distonías o los superficiales de la cara en el caso de las arrugas) o de determinadas glándulas (en la hiperhidrosis actúa porque se bloquea la secreción sudorípara al bloquear la neurotransmisión a ese nivel). Pero es verdad que se están encontrando más indicaciones en los últimos años, algunas de ellas muy interesantes desde el punto de vista fisiopatológico, como es el caso de su reciente aprobación en Reino Unido para la migraña crónica y cuya indicación se espera en breve en el resto de Europa, España incluida.

 

M.I.: ¿Cuáles son las últimas novedades en investigación relacionadas con el tratamiento contra las migrañas?
En cierto modo, la toxina va a ser el gran avance en el tratamiento de las migrañas que no funcionan con otros fármacos preventivos, pero se siguen investigando nuevos productos para tratar las crisis en pacientes migrañosos. Aunque los fármacos que tenemos en la actualidad (AINE's y triptanes) consiguen controlar las crisis en más del 60-70 % de los casos, aún hay muchos pacientes que no responden a los mismos y durante las crisis lo pasan muy mal, con gran reducción de su funcionalidad laboral, social o familiar y por tanto con gran repercusión en su calidad de vida. Se están haciendo progresos con fármacos nuevos como los ?gepantes' (antagonistas CGRP) y agonistas serotoninérgicos selectivos 5-HT1F.

Etiquetas: neurología

Continúa leyendo

COMENTARIOS

También te puede interesar