La receta secreta del "Azul Maya"

La receta secreta del Cuando los mayas ofrecían a un ser humano en sacrificio a los dioses, decoraban su cuerpo con un pigmento azul intenso y muy resistente. Para asombro de los científicos a este compuesto, bautizado como Azul Maya y usado también en murales y cerámicas, no le afectan ni el paso del tiempo ni las inclemencias meteorológicas. Ni siquiera el ácido o los modernos disolventes químicos consiguen eliminarlo.

Pero, ¿cómo obtenían los mesoamericanos entre el año 300 y el 1500 aquella pintura indeleble? Según revelan nuevos restos arqueológicos descritos hoy en la revista Antiquity, el ungüento se fabricaba junto al Pozo Sagrado de la ciudad de Chichén Itzá (México) como parte de los sacrificios rituales. "Los sacrificios pretendían aplacar al dios de la lluvia Chaak", ha explicado Dean E. Arnold, autor del estudio. Antes de iniciar la liturgia, los mayas calentaban índigo, incienso y una arcilla llamada palygorskite en un recipiente a gran temperatura. El resultado era un pigmento azulado casi indestructible, que los expertos han descrito como "uno de los mayores logros artísticos y tecnológicos de Mesoamérica".
SUBIR
Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, recopilar información estadística de tu navegación y mostrarte contenidos y publicidad relacionados con tus preferencias. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información en nuestra Política de Cookies.