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Factor Obama, también en ciencia |
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El futuro de la humanidad pasa necesariamente por nuestra capacidad de creación, no de consumo. Ciencia e ideología se han de separar.
Ya en sus primeros 100 días de presidencia, Barack Obama marcó profundamente el mundo con un discurso directo, democrático e inteligente, en contraposición a la integrista y zafia administración Bush que le precedió. La ciencia y la tecnología no han permanecido al margen de este nuevo aire fresco lleno de esperanza que ha entrado en la política norteamericana, pese a la crisis económica y social que nos afecta a todos.
Libertades en investigación. La casi inmediata revocación de la limitación para investigar con células madre señaló el camino, que se ha concretado en el más que notable discurso que pronunció Obama ante la National Academy of Sciences a finales del mes de abril. Fue un discurso en el que estableció las pautas de su programa en este ámbito para el presente y el futuro. Lástima que la alarma suscitada por el brote de gripe porcina de origen mexicano hizo que pasara relativamente desapercibido.
Por encima de todo, dos aspectos merecen ser destacados: ideología y ciencia se han de separar, y el futuro de todos nosotros pasa ineluctablemente por nuestra capacidad de creación, no de consumo. En este sentido, defiende tanto la investigación básica como aplicada y la interdisciplinariedad del conocimiento científico, poniendo el énfasis en la lucha contra las enfermedades –se doblarán los recursos públicos para combatir el cáncer–, la búsqueda de alternativas energéticas efi cientes y la preservación del medio ambiente, con una especial incidencia en el cambio climático. El presidente de EE UU no dejó de señalar la necesidad de incrementar la educación científi ca en las primeras etapas de la vida, sobre todo las matemáticas, y, en general, de la ciudadanía, así como una mayor implicación de la comunidad científi ca en los asuntos públicos que afectan al bienestar de todos los ciudadanos.
Nuevas instituciones científicas. Obama señaló la relevancia de crear una Agencia de Investigación Avanzada en Energía, planteando un cierto paralelismo con lo que ocurrió en los años 50 con la creación de la NASA, que signifi có un impulso general al conocimiento. En síntesis, tal como argumentó: “Bill Anders, uno de los astronautas del Apollo 8, hizo la famosa fotografía en la que se ve el amanecer de nuestra Tierra con la superficie de la Luna en primer término. Desde entonces tenemos clara conciencia de la fragilidad de nuestro planeta… Este es el espíritu con el que hemos de proseguir hoy la investigación científica y sus aplicaciones tecnológicas”.
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