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El 23 de marzo próximo se conmemora el centenario del comienzo de las excavaciones arqueológicas de Ampurias, en el golfo de Rosas (Cataluña), una ciudad surgida de la colonización marÃtima del Mediterráneo occidental por los griegos. Tras la fundación de Messalia (la actual Marsella) hacia el año 600 a. C., los foceos –originarios del golfo de Esmirna (hoy TurquÃa)– se establecieron en la actual Ampurias, donde se conoce que existÃa una población indÃgena ibérica denominada Indike, pero de la cual no se han encontrado todavÃa vestigios arqueológicos. Mucho más tarde, durante los siglos II y I a. C. los romanos convirtieron este enclave en uno de sus asentamientos urbanos más importantes del Mare Nostrum.
Ampurias posee una gran relevancia ya que son las ruinas de la ciudad griega mejor conocida en el occidente del mar Mediterráneo, más allá de Sicilia, la Magna Grecia. Los innumerables vestigios que han ido saliendo a la luz atestiguan su relevancia en el pasado y siguen aportando valiosa información de las esplendorosas culturas que la crearon.
En 1909 se encontró en el yacimiento la única escultura notable hallada en el occidente mediterráneo: el famoso Asclepio o Esculapio, representación del dios de la Medicina, aunque aún persisten dudas sobre si efectivamente es este dios mitológico o el dios Serapis venerado en AlejandrÃa en el siglo II a. C., curiosamente también vinculado al mundo de la Medicina. La escultura –o mejor, los fragmentos que se encontraron– estaban desde 1932 en el museo Arqueológico de Cataluña (Barcelona). Actualmente, tras varios años de restauración, se exhibe completamente reformada tal como se piensa que debÃa ser el original en su época. El próximo marzo, coincidiendo con las celebraciones del centenario, volverá a Ampurias, donde seguramente provocará que aumente el número de visitantes de sus ruinas y museo: hasta ahora unos 250.000 al año, unas diez veces más que las personas que acuden al Museo Arqueológico de Barcelona.
Ampurias ha contribuido a que se pudiera salvar una significativa parte de la costa mediterránea de la especulación urbanÃstica, y es una muestra de cómo pueden convivir el turismo de playa y el cultural, en este caso con una importante componente cientÃfica.
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