El último delfín PDF Imprimir E-mail

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Un silbido agudo
, entrecortado y tenue se difundía por las aguas cenagosas del río Yangtsé. Era la voz de una antigua divinidad de la mitología china, el delfín que había existido como especie singular desde hace veinte millones de años. El silbido era el lenguaje en el que se comunicaban entre sí los delfines, que eran casi ciegos pero tenían un oído muy fino. Cada tres o cuatro minutos emergían del agua para respirar, y a veces se alzaban en vigorosos saltos verticales antes de sumergirse de nuevo, los largos hocicos apuntando como espolones de proa hacia el cielo, la piel sonrosada reluciendo al sol. Para moverse por las profundidades turbias del río se guiaban por un sistema de ultrasonidos tan complejo como el de los murciélagos. Pero a veces se extraviaban, o no escuchaban los mensajes de sus compañeros de manada, a causa del ruido constante de los motores de los barcos y la vibración de las excavadoras trabajando en la orilla. Se perdían y quedaban despedazados por las hélices de los barcos mercantes o atrapados en las redes de los pesqueros que asolaban el fondo del río.

Los delfines blancos llevaban 20 millones de años navegando las aguas del Yangtsé, mucho antes de que los miembros de una peculiar especie de primates empezaran a caminar erguidos, pero ha bastado menos de un cuarto de siglo para borrar su presencia del catálogo de los seres vivos. En 1980 se calculaba que había unos 400. En 1997 su número se había reducido a 13. El año pasado, durante seis semanas, una expedición científica internacional recorrió 3.500 kilómetros por el Yangtsé buscando delfines blancos y no pudo encontrar ninguno. Llevaban los instrumentos ópticos más sensibles, cámaras que habrían podido detectar la presencia huidiza de ese fantasma blanco, micrófonos y grabadoras que ni una sola vez registraron ese silbido que cuando uno lo escucha parece venir de otro mundo. La última vez que alguien vio un delfín blanco en el río fue hace tres años, en septiembre de 2004. El último que vivió en cautividad había muerto tristemente en el Acuario de Hong Kong en el año 2002.

Un organismo prodigioso modelado por la selección natural a lo largo de un tiempo que no cabe en la imaginación humana se ha extinguido para siempre en el curso de algo menos de una generación. La pesca incontrolada, el tráfico constante de los buques gigantescos que transportan por el río las mercancías de la vertiginosa prosperidad china, la polución de las aguas, han acabado con el antiguo dios del Yangtsé. Hace unos meses, todavía publicaba algún periódico el proyecto del gobierno chino de crear una reserva biológica para los delfines blancos. Ahora se sabe que ya es demasiado tarde, y que si todavía queda alguno la especie no tiene esperanza de sobrevivir. Imaginamos un delfín solitario, perdido, aterrado, pidiendo auxilio con silbidos que nunca tienen respuesta, navegando sin norte por las aguas envenenadas que en otro tiempo fueron el paraíso terrenal de su especie. Su manera de comunicarse entre sí nos hace pensar en criaturas de otros planetas, pero los delfines blancos eran parientes cercanos nuestros, mamíferos sociales como nosotros , dotados de una inteligencia rápida y sutil, que les permitía crear sofisticados mensajes sonoros e incluso identificarse entre sí por la variedad individual del silbido, como nosotros nos identificamos por nuestro nombre y el metal de nuestra voz. El último, los últimos de ellos, sentirían que habitaban un mundo irreconocible, un paisaje devastado de estruendos apocalípticos y cienos venenosos. Nos hacen pensar en esos supervivientes finales de la Humanidad que solían protagonizar tantas historias de ciencia ficción, y que aparecen de nuevo tan poderosamente en la última novela de Cormac McCarthy, The Road, donde un hombre y su hijo de diez años huyen hacia el mar por un mundo reducido a cenizas y escombros.

Pero el Apocalipsis no es una posibilidad futura, una especulación fantástica. Ha ocurrido muchas veces, cada vez que una ciudad o una civilización han sido aniquiladas, cada vez que el irrepetible patrimonio genético de una especie se ha extinguido. ¿Cómo sería el final de los últimos hombres de Neandertal, hace unos 30.000 años? ¿Qué siente al quedarse solo el último anciano de una tribu borrada del mapa, el último hablante de una lengua que no volverá a escucharse cuando él muera? En algún lugar de las aguas del Yangtsé ha sucedido o está a punto de suceder un drama para el que no existen palabras en la literatura. ■
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Leo Padilla  - Que barbaridad !   |2007-10-12 02:18:11
Lo único que se me ocurre decir es que somos la especie mas salvaje y egoísta
de este mundo decadente.
aria dolores tosca sanches  - los delfines blancos   |2007-10-12 03:39:24
como es posible q un ser tan venerado como el delfin blanco haya dasaparecido y
las autoridades tuvieron la oportunidad de hacer algo cuando solo quedaban 13,
eso se llama descuido, en estos tiempo hay q cuidar el poco ecosistema q nos
queda y sobre todo valorarlo
gracia por esta pagiana
Oscar Willliams Arèvalo Monzòn  - La carencia de Nuestros Valores   |2007-10-12 17:40:06
Cada vez y con mas frecuencia nos damos cuenta de la carencia de nustros
valores, vivimos cada vez mas como una sociedad primitiva cubierta con una capa
de "avances modernos" pero que realmente nos esta llevando a un final
lamentable y doloroso cada vez son mas las histrorias como la de este delfin tan
singular, una historia triste y lamentable. Vemos el fin de una especie pero -a
quien le importa- bueno nos deberia de importar y mucho pronto los que se
extinguiran seran seres humanos, pensemoslo bien.
Fausto Mauricio Lagos Suárez  - El ser humano es una basura   |2007-10-15 21:36:42
que más se puede decir ante tanta muerte que provoca cada día. La posibilidad
de que nuestra estrella madre el sol, sea una supernova dentro de unos pocos
segundos es casi nula, pero Dios quiera que pase antes que el ser humano
encuentre la manera de contaminar con su presencia otro mundo.
Javier Sarasola  - Una verdadera lastima   |2007-10-16 22:43:49
Es una pena , una verdadera lastima , que el ser humano , tan avanzado , tan
inteligente , tan innovador ,sea a la vez el ser más despiadado , despreciable
, egoista e inhumano , de todos los seres vivos que habitan este planeta . Esta
claro que estamos destinados a terminar con todas las especies , incluida la
nuestra propia y en un espacio de tiempo , muchisimo menor del que muchos de
nosotros pensamos. Lo que esta claro que el futuro que estamos dejando para
generaciones posteriores es muy oscuro y siniestro.
Saludos
Jorge  - Desfilaba el Delfin   |2007-10-23 03:39:17
increible esto es increible
Hugo Acevedo  - Ignorancia   |2007-10-23 17:51:11
Es realmente increible que se lean articulos como este y no se tenga la
conciencia que realmente esta pasando y no solo con esta especie sino con muchas
mas y que el ser humano sea el responsable yo no diria que somos una especie
avanzada sino la mas ignorante del planeta
Edison  - Ultimo Delfin   |2007-10-23 19:05:42
Se dan cuenta que realmente el ser humano es el único animal que existe en la
tierra todo lo demás son seres vivos que nunca mataran por placer ni destruiran
su entorno, como lo hacemos loe ANIMALES de EL SER HUMANO, y decimos que somos
la especie inteligente? lamentablemente no creo que haya marcha atras con las
especies que hemos destruido y ahora me da mucha tristesa lo de los delfines
mamiferos fieles a los que los cuidan y protegen, espero se pueda hacer algo con
las demas especies para que no desaparezcan por la mano del SER HUMANO.
Lucio Sarabia (chile - talca)  - solo verbos generan cambios   |2007-10-30 17:16:26
Hay una constante soberanía de el dinero por sobre el entendimiento colectivo,
no me atrevo a decir que el ser humano, es el errado, sino que son las variantes
de la realidad, en que se ve sumergido, lo que genera aristas de este, tan
dañinas y nocivas. Mientras la codicia permanezca como soberana, es indudable
que cosas como estas seguirán pasando, existen políticas que en su momento, no
protegieron este lugar porque privados serian afectados en el proceso, como los
son las empresas pesqueras y de urbanización, de los sectores próximos. no
sentencio al ser humano porque el común, la masa, siempre critica estos
hechos, mas donde esta su error..... es en caer en la mediocridad y no hacer
nada para detener el incesante cáncer, que destruye nuestro planeta.
Luis E. Brito (Colombia)  - Conciencia   |2007-10-31 05:48:25
Evidentemente, restamos importancia a los seres en vías de extinción,
destruimos y rompemos el equilibrio a arbitrio, creo que este artículo busca
precisamente llevarnos a reflexionar al respecto, para mí el que asesina
delfines o focas es capaz de asesinar personas.

Que barbaridad…!