El preservativo PDF Imprimir E-mail

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preservativoUsados desde hace siglos para evitar la fecundación, y también para no contraer enfermedades venéreas en los prostíbulos, los condones se popularizaron en el último tercio del siglo XX como respuesta a la amenaza del sida.

La extensión del sida fue, sin duda, el desencadenante principal de la popularización del preservativo, condón o profiláctico. Hasta entonces, el simple hecho de solicitarlo en un establecimiento era suficiente para llamar la atención entre los presentes. Como no podía ser de otro modo, tratándose de algo relacionado con el sexo, formaba parte de un tabú. Aún hay personas que titubean al pronunciar el nombre de esta funda fina y elástica con la que se cubre el pene durante el coito para evitar el embarazo o enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, en su versión masculina, se trata de un utensilio de larga historia, y desde el siglo XIX constituye el método más utilizado para prevenir la fecundación.

La mayoría de documentos coinciden en que los soldados romanos ya usaban como preservativo tripas de cordero. Los antiguos egipcios empleaban fundas de lino y de piel de cocodrilo, e historias y leyendas de distintos pueblos se refieren a otros materiales, como vejigas de cabra o vejigas natatorias de peces. Antes del siglo XV, varones de China y Japón también cubrían el glande, unos con papel de seda impregnado de aceite y otros con caperuzas de concha de tortuga o cuernos de animales.

Las referencias contrastadas más antiguas de su uso se remontan al siglo XVI, cuando el profesor de la Universidad de Padua Gabrielle Fallopio describe en De Morbo Gallico (1564) una capucha de lino tratada químicamente que se ataba con cinta en la cabeza del pene. Así se evitaba el contagio de la sífilis. Aquel utensilio estaba hecho a mano y a medida, y sólo podría usarlo la clase alta, normalmente para ir a los prostíbulos. No hay acuerdo sobre el origen de la palabra condón. En su libro sobre la sífilis (1717), el cirujano Daniel Turner atribuye la invención del preservativo a un tal doctor Condon, pero se ignora todo sobre él, incluso si existió. Los de tripa o tejidos fueron sustituidos por los de goma, que comenzaron a fabricarse en 1855, 12 años después de la patente de la vulcanización, un proceso que mezcla el caucho natural con azufre para conseguir más resistencia y elasticidad. Estos preservativos eran de paredes tan gruesas como las de los neumáticos. Evidentemente, eran reutilizables; se lavaban tras cada uso y se deterioraban a los tres meses.

La aparición del látex en 1920 trajo condones más duraderos –hasta cinco años–, elásticos, resistentes y finos. La producción en masa los haría desechables, con reservorio (1950), texturas (1973) y de poliuretano (1994). Hoy se expenden lubricados, con benzocaína como anestésico –para prolongar la erección, aunque también la dificulta–, con espermicida, de colores, rugosos, de sabores... También los hay femeninos. Son de poliuretano y forma troncocónica, con aros en los extremos. Eso sí, la publicidad siempre incide