| EL Olonés (1630-1669) |
Jean-David Nau fue el más famoso bucanero francés del siglo XVII y uno de los más crueles y temidos de la historia de la piraterÃa, si es cierta su leyenda. Con sus prisioneros solÃa seguir una rutina siniestra consistente en interrogarlos, torturarlos y elegir a uno para cortarlo en pedazos, sacarle el corazón y luego masticarlo y escupirlo a la cara de los otros, para que supieran lo que les esperaba si no se atenÃan a sus normas. Le llamaban el Olonés porque era natural de Les Sables-d’Olonne, una localidad situada en la costa Atlántica de Francia, al norte de Burdeos. Después del servicio militar hizo la guerra por su cuenta Siendo apenas un adolescente fue alistado a la fuerza en el ejército francés y enviado a la Martinica. Cuando cumplió los años de servicio obligatorio decidió quedarse en las Antillas atraÃdo por el estilo de vida de los bucaneros, y pronto él mismo empezó a piratear en el Caribe con el consentimiento tácito del gobierno de Francia, que por aquellos años se hallaba en guerra contra España. Una de sus expediciones más devastadoras tuvo lugar en 1666, cuando navegó con su barco el Golfo de Venezuela y se internó en el lago de Maracaibo. En menos de tres horas, él y sus hombres tomaron el Castillo de San Carlos y a continuación arrasaron la ciudad, donde se apropiaron de alimentos, vino, coñac y 20.000 reales, además de 20 prisioneros que fueron cruelmente torturados. También se apoderaron de las mejores casas para vivienda de la tropa e hicieron del recinto de la iglesia su cuartel. Durante dos meses se dedicaron a asaltar las plantaciones cercanas, capturando prisioneros para venderlos como esclavos y acumulando riquezas, comida y bienes que pudieran transformar en dinero. Después de regalarse unas cuantas fiestas y borracheras e incendiar todos los edificios que pudieron, los piratas abandonaron Maracaibo. Al año siguiente salió el Olonés desde Santo Domingo al frente de una flota de 6 barcos y 700 hombres. En el sur de Cuba robaron canoas para navegar por las aguas poco profundas de los Cayos y luego pusieron rumbo hacia el Golfo de Honduras. Cuando se terminaron los alimentos, atacaron un poblado indÃgena, requisaron el maÃz y los animales de granja, y después expoliaron todas las poblaciones por donde pasaron. A continuación navegaron a lo largo de la costa mexicana de Yucatán, atacando a todo bicho viviente, incluido un buque español. Sin embargo, cuando el Olonés propuso invadir Guatemala, parte de la tripulación decidió separarse. Tras una fracasada incursión por la selva, Nau y los fieles que le siguieron regresaron al mar para instalarse en la isla Tortuga. En 1669, el Olonés reapareció en Campeche, Yucatán, a cuya playa llegó a nado con sus hombres después de sufrir una tempestad y perder los barcos. Luego fueron atacados por los españoles, que esta vez ganaron la partida. Al verse perdido, el Olonés se hizo el muerto y logró engañarles. Cuando recuperó fuerzas y curó sus heridas escapó en una canoa y pudo volver a Tortuga. Desde allà preparó otra expedición al norte de Cuba y Centroamérica, donde capturó nuevos botines y aterrorizó por unos meses a la población con sus robos, asaltos y asesinatos. Sin embargo, su final estaba próximo y fue tan violento como los actos que le habÃan proporcionado su siniestra fama: en Darién le capturaron unos canÃbales de la tribu Kuna, que cumplieron con su rito habitual y lo despedazaron vivo, lo asaron y se lo comieron.
15/06/2007
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Jean-David Nau fue el más famoso bucanero francés del siglo XVII y uno de los más crueles y temidos de la historia de la piraterÃa, si es cierta su leyenda. Con sus prisioneros solÃa seguir una rutina siniestra consistente en interrogarlos, torturarlos y elegir a uno para cortarlo en pedazos, sacarle el corazón y luego masticarlo y escupirlo a la cara de los otros, para que supieran lo que les esperaba si no se atenÃan a sus normas. Le llamaban el Olonés porque era natural de Les Sables-d’Olonne, una localidad situada en la costa Atlántica de Francia, al norte de Burdeos. 














