| El fiasco de la gripe A |
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A dÃa de hoy, en España, apenas han fallecido 272 personas, ni siquiera un diez por ciento de las que suele producir la gripe normal cada año. Si tan mortal era el virus H1N1, la gripe A, y la mayorÃa de la población no se vacunó, ¿cómo puede ser que el número de muertos no llegase ni a los 300? Pedro Caba, ex vicepresidente de la OMS, en unas recientes declaraciones lo expresaba de manera rotunda: "nos han tomado el pelo, empezando por la OMS y los laboratorios". En su dÃa, la Organización Mundial de la Salud alertó de la posible muerte de 150 millones de personas por la mayor pandemia de la historia reciente. Los consejos de la OMS llevaron a los gobiernos, por ejemplo en el caso español, a recomendar medidas drásticas, como no besarse, evitar el contacto cercano, lavarse las manos con frecuencia etc. y a adquirir cantidades masivas de vacunas contra la gripe. Esta compra masiva tuvo unos claros beneficiarios: las compañÃas farmacéuticas. 37 millones de vacunas
En España se compraron más de 37 millones de dosis, lo que supuso un gasto en vacunas para la supuesta pandemia de 333 millones de euros. Las compañÃas farmacéuticas ganaron enormes sumas de dinero y tuvieron espectaculares subidas en las bolsas de medio mundo. Ahora, una vez pasado el temporal muchos culpan a la OMS de haber exagerado la gravedad de la enfermedad para beneficiar a las farmacéuticas. La organización siempre ha negado estas acusaciones. En uno de los últimos comunicados difundido por la OMS apuntaban que "las polÃticas de la organización contra la pandemia de gripe y su respuesta no han sido influenciadas de forma irregular por la industria farmacéutica", a la par que explicaban que "la información clÃnica indicaba que este virus podrÃa causar enfermedades graves y muerte". Fuera como fuese, lo cierto es que la pandemia que nunca lo fue ha provocado una pérdida de credibilidad de la organización, un beneficio económico para las compañÃas farmacéuticas y un gasto de las arcas públicas de todos los paÃses.
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Justo después de la primavera comenzaron las alertas. Lo que se vino a llamar la primera