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Se acabó el disco rayado de siempre
El acceso a formatos variados de audio y a todo tipo de géneros musicales hace que ya no sólo sean los DJs-estrellas los únicos que consiguen la música del momento, como era la norma. Así lo descubrió apenas hace dos años Alfredo Barrios, que estudió publicidad, pero que siempre había sentido pasión por la música y atracción por lo que hacen los DJs. Una noche, un amigo le pidió que se encargara del repertorio en un pequeño pero muy conocido club de South Beach, en Miami. Aquella circunstancia fortuita transformó su vida e impulsó su carrera como disc jockey, hoy conocido como FR8-O.“Lo que hice fue poner una canción tras otra, según mis gustos, y a la gente pareció agradarle”, cuenta Barrios. “Era la primera vez que trabajaba en una consola de DJ”.
Fanático del pop y el dance de los 80, construyó poco a poco su currículo en distintos locales de la ciudad. Al principio ni cobraba. Hoy, al igual que otros colegas, en vez de llevar un maletín lleno de discos compactos, sólo carga con su portátil.
El siguiente paso en el desarrollo de una carrera incipiente como la suya es entrar en la producción de discos propios. Eso eleva al DJ a otro nivel, confiriéndole prestigio, adeptos, ganancias económicas y la oportunidad de producir para otros artistas.
Rocky Balboa y Las Supremes, a dúo
Con una sola canción, ya sea remezclada u original, un DJ puede destacarse así y entrar en el club de las celebridades, como le sucedió por ejemplo a Víctor Calderone tras su remix del éxito de Madonna Frozen, a finales de los 90. Un estilo también puede convertirse en un trampolín: DJ Enferno –Eric Jao–, famoso por utilizar los tocadiscos como instrumentos musicales y otros aparatos como si fuera un hombre orquesta, recibió una invitación el año pasado para sumarse a la compañía de Madonna, en calidad de miembro oficial de su gira Sticky & Sweet Tour.
Tal es el canto de sirena que generan los DJs-estrellas que cuando en septiembre pasado se estrelló un avión privado en el estado de Carolina del Sur poco después del despegue, las noticias se concentraron sobre todo en dos de los pasajeros: el músico Travis Barker, del grupo Blink 182, y el DJ Adam Goldstein, conocido como AM. Favorito para las fiestas de famosos de Hollywood como Steven Spielberg o Tom Cruise, AM se hizo muy conocido por un estilo llamado mash up, en el que, por ejemplo, mezcla un corte clásico de antaño como Baby Love de The Supremes con algo tan distinto como la banda sonora de la película Rocky.
Cada vez más mediáticos, los DJs del futuro evolucionarán con la música y la tecnología. Algunos ya aprenden a ser VJs, o video jockeys, ya que mezclan canciones y vídeos que acompañan los ritmos al mismo tiempo y se exhiben en enormes pantallas televisivas. Otros se harán magnates, camino por el que va Maximus 3000 –Alex Ferbeyre– que, sin haber cumplido los 30, toca en numerosos clubes de envergadura, se encarga de su promoción, representa artistas en ciernes, anima un programa de radio on line, maneja su sello discográfico y produce sus propias canciones.
“Vas a tener que convertirte en marca, ser profesional y hacer de todo”, considera Ferbeyre. “Cuando hay tanta música ahí fuera y tantos DJs, las cosas se nublan un poco. Estoy a favor de que la gente se exprese musicalmente, y la tecnología ha nivelado las oportunidades para todos. Ya no hace falta tener mucho dinero para hacer grandes proyectos. La otra cara de la moneda es que entonces surgen muchos aficionados. Yo apenas duermo, pero me encanta lo que hago. Mi objetivo es tener un alcance global”, concluye Ferbeyre.
Juan Carlos Pérez-Duthie
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