¿Se ven auroras polares en España?

El 25 de enero de 1938, en plena guerra civil, el cielo de la península se tiñó de tonos rojizos.

Al principio, muchos pensaron que era un incendio o un estallido, pero fuentes científicas explicaron que se trataba de una aurora polar. O boreal, como se llaman este tipo de fenómenos en el hemisferio norte; las del hemisferio sur se conocen como auroras australes.

 

El espectáculo pudo observarse otra vez el 14 de marzo de 1989, aunque solo en la parte norte de Galicia. De hecho en Europa no son demasiado frecuentes, aunque los países escandinavos, especialmente el norte de Noruega, Suecia y Finlandia, ofrecen las mejores oportunidades para disfrutarlas en nuestro continente. Groenlandia, el Norte de Canadá y Alaska son los escenarios más adecuados dentro del hemisferio boreal. En el sur, la Antártida se lleva la palma, aunque también son visibles las auroras australes en Nueva Zelanda y el sur de Australia.

 

Las auroras son la cara más amable de las tormentas solares, consecuencia de la eyección de material procedente de la corona solar. Cuando las capas más altas de la atmósfera frenan la entrada de los iones, hacen que se propaguen y colisionen con las partículas que allí se encuentran, y les transmiten parte de su energía. Para eliminar esta carga sobrante, los átomos y moléculas emiten luz de distintos colores: el oxígeno da lugar a tonos amarillos, verdes y rojizos; y el nitrógeno es responsable de los azules.

Etiquetas: ciencia

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