¿Se puede rehabilitar un arrecife de coral?

El aumento de la temperatura oceánica debida al cambio climático, los cambios en la química del agua  –mayor acidificación– y las enfermedades infecciosas son las principales causas del deterioro de los arrecifes coralinos. Todos estos factores unidos o por separado provocan la muerte de los pólipos o corales que construyen y habitan las estructuras de carbonato cálcico características de estos ricos ecosistemas marinos, abundantes en los océanos Índico y Pacífico. En condiciones adversas, las zooxantelas, un tipo de algas que viven en simbiosis con los llamados pólipos coralinos fotosintéticos, rompen su relación con estos organismos –o mueren– y desencadenan el llamado blanqueamiento de los corales, que palidecen progresivamente hasta morir. Desde hace unos años, científicos en diferentes partes del mundo estudian la forma de recuperar los arrecifes afectados por este proceso.

 

El método más eficiente hasta la fecha se parece a una repoblación en tierra firme; los expertos crían en piscinas habilitadas para ello o en oceanarios los pólipos o antozoos para luego alojarlos en las estructuras calcáreas intactas. Al contrario que en las plantas, aquí no se puede hacer germinar una semilla; hay que cortar pequeños pedazos de los animales sanos para adherirlos mediante cinturones de plástico a bloques de cemento instalados en el fondo o a gruesas cuerdas verticales donde se regeneran.

 

El proceso puede hacerse in situ, donde vivirán las colonias, o en entornos específicos para su crecimiento antes de transportarlas. Las granjas coralinas se sitúan en zonas de poca profundidad con una corriente marina, para que el agua les haga llegar los nutrientes que necesitan para desarrollarse. Hay que esperar unos meses hasta que los ejemplares crezcan para poder trasladarlos. Normalmente se transportan en recipientes de plástico, con una bomba que oxigena el agua para que los organismos no sufran estrés durante el trayecto. Una vez trasplantados, los expertos hacen seguimientos y evaluaciones periódicas para asegurarse de que se adaptan bien al entorno. Normalmente, se instala una placa de metal o plástico en la base de la estructura calcárea para identificar los nuevos corales y controlar su estado y tamaño durante un año.

Etiquetas: biodiversidadnaturaleza

Continúa leyendo

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS